Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Arminianismo Wesleyano

La similitud entre el Arminianismo Clásico y otros Arminianismos

Entre el arminianismo clásico o reformado y otros tipos de arminianismo el argumento se desarrolla en gran parte a lo largo de la misma línea general… Los arminianos reformados concuerdan con casi todos los autores arminianos respecto a la cuestión filosófica entre el determinismo y el libre albedrío. Según este punto de vista, aunque Dios es Soberano, ha decidido condicionar su presciencia a las acciones reales y contingentes de sus criaturas libres.[1]

A partir de esto no habría que deducir que la Humanidad, antes de ser despertada y capacitada por la Gracia de Dios, tenga el poder de hacer el bien en el sentido espiritual. La depravación total, heredada de Adán, nuestro primer padre, ha dejado al ser humano en su estado natural espiritualmente muerto y sin recursos ante un Dios santo.[2]

Para Arminio y para todos los que tienen derecho al nombre de arminianos, la libertad no representa una libertad absoluta o en el sentido pelagiano.[3] Significa más bien «libertad de la necesidad determinista». En relación con la Soteriología, todos los arminianos están de acuerdo en afirmar que la Salvación es condicional. La elección de Dios para la salvación es por tanto condicional. Aunque entre los arminianos existen opiniones diferentes con respecto a si la elección es colectiva o individual,[4] la naturaleza condicional de la Salvación —y por ello de la elección— no es objeto de debate.

Los arminianos reformados, junto con otros arminianos, evitan todo punto de vista respecto a la Salvación que se desarrolle a partir de cualquier particularismo. La obra expiatoria de Cristo es universal en su alcance y cualquier pecador que no resista el poder de atracción y capacitación del Espíritu Santo, puede beneficiarse de ella. La respuesta necesaria para ello es una respuesta de fe y arrepentimiento dos caras de una misma moneda, producida por la Gracia regeneradora de Dios en la vida del pecador y que le convierte en un hijo de Dios. Todos los arminianos sostienen, sin embargo, que la Gracia salvífica de Dios puede resistirse.

La Gracia divina no opera como una ola gigantesca, que deja la voluntad del pecador completamente anonadada a su paso. Opera más bien mediante una «suave persuasión», influyendo a los pecadores, atrayéndoles a Dios y capacitándoles para que puedan responder con fe. No obstante, cuando las personas responden con fe y arrepentimiento, lo hacen verdaderamente ellos, pudiendo haberlo hecho de manera contraria. La razón de ello es que Dios obra con su creación humana teniendo en cuenta su naturaleza personal. La Gracia de Dios es, por tanto, Gracia resistible, y lo es de principio a fin, tanto antes como después de la Salvación.

𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘 | 𝐽. 𝑀𝑎𝑡𝑡𝒉𝑒𝑤 𝑃𝑖𝑛𝑠𝑜𝑛, 𝐿𝑎 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑙𝑣𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛: 𝐶𝑢𝑎𝑡𝑟𝑜 𝑝𝑢𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑠𝑡𝑎, 𝑈𝑛 𝑝𝑢𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑠𝑡𝑎 𝐴𝑟𝑚𝑖𝑛𝑖𝑎𝑛𝑜 𝑅𝑒𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑑𝑜, 𝑝𝑜𝑟 𝑆𝑡𝑒𝑝𝒉𝑒𝑛 𝑀. 𝐴𝑠𝒉𝑏𝑦, 𝐶𝐿𝐼𝐸, 𝑝𝑝. 227-228.

𝗖𝗜𝗧𝗔𝗦 𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔́𝗙𝗜𝗖𝗔𝗦


[1]Robert E. Picirilli «Forekno- wledge, Freedom, and the Future», Journal of the Evangelical Theological Society 43 (2000): 259–71.

[2] A diferencia de muchas de las expresiones más populares de anglo arminianismo, los arminianos reformados se distancian de las ideas semipelagianas y ultra sinérgicas que afirman que los pecadores pueden elegir lo bueno si así lo desean.

[3] Works of Arminius, 1:764.

[4] Comparar lo que dice Robert Shank, Elect in the Son (Springfield, Mo.: Westcott, 1970), 45–55 con la exposición de Forlines, The Quest for Truth, 364– 67, 371–74, 382–83. Esta distinción puede provocar diferencias en relación con la naturaleza de la condición.

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