¿Sabías que Corrie ten Boom hablaba en lenguas? Corrie ten Boom fue una escritora, relojera y activista neerlandesa y cristiana, célebre por brindar refugio a los perseguidos por el régimen nazi durante el holocausto. Después de la Guerra, la institución judía Yad Vashem la nombró Justa entre las Naciones. La hermana Corrie fue criada en el seno de la Iglesia reformada neerlandesa (Nederlandse Hervormde Kerk), una iglesia calvinista y cesacionista. Curiosamente, su experiencia con el Espíritu Santo trascendió las barreras y oposición a los carismas dentro de su denominación.
Categoría: Cesacionismo
Emociones, desmayos, éxtasis y temblores ¿De Dios o del diablo?
Muy a menudo, se nos critica a los pentecostales por nuestro “emocionalismo” y “falta de control”. Y aunque es a nosotros a quienes a menudo se nos acusa de “ignorantes emocionalistas”, afirmar que el “emocionalismo” es inherentemente malo es también una muestra de ignorancia. En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. Así pues, una emoción no tiene nada de malo, es más bien una respuesta natural creada por Dios en el hombre, es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Si Dios puso las emociones en cada uno de nosotros ¿Por qué ha de ser malo expresarlas? ¡Y más aún cuando es Dios y su presencia el objeto de nuestras más preciosas emociones!
El Cesacionismo, la teología huérfana y de los mil pretextos
El cesacionismo es, y siempre será, una teología huérfana. Una teología sin fundamento bíblico. Una simple herejía que se disfraza de piedad para ocultar el verdadero motivo de su existencia: La incredulidad, la duda, el materialismo de una mente que rechaza lo que escapa de su limitado entendimiento y el escepticismo de muchos que se dicen “creyentes”.