Arminianismo Clásico, Calvinismo, Historia de la Iglesia

Los 5 Artículos de la Remonstrancia de 1610

Los Cinco Artículos de la Remonstrancia, conocidos también como los Cinco Artículos del Arminianismo, constituyen la parte final de un amplio documento elaborado en 1610 por los seguidores de Jacobo Arminio (1560-1609), padre del sistema teológico conocido como Arminianismo. El término “Remonstrancia" significa literalmente "una expresión de oposición o protesta", que en este caso fue una queja contra la doctrina calvinista de la predestinación que figura en la confesión belga. En consecuencia, a los seguidores de Arminio que redactaron esta protesta se les dio el nombre de "Remonstrantes". El documento de protesta que contiene los 5 Puntos de la Remonstrancia nace, pues, en el seno de las disputas entre gomaristas y arminianos. Por invitación de Oldenbarnevelt, gran pensionario de Holanda y simpatizante con los objetantes, cuarenta y un predicadores y dos miembros de la universidad de Leiden (o Leyden) se reunieron para expresar por escrito su opinión sobre las doctrinas en disputa. La pieza fue escrita por Uytenbogaert el 14 de enero de 1610 en La Haya durante la celebración de los Estados Generales de Holanda y Frisia, y, con modificaciones menores, aprobada, firmada y presentada a Oldenbarnevelt por Uytenbogaert y los 43 delegados arminianos en julio. Se dirigían a los Estados de Holanda instando a la convocatoria de un sínodo para la revisión y examen de la Confesión de los Países Bajos y el Catecismo de Heidelberg, a los que no reconocían como cánones de fe permanentes e inmutables (ya que, según las convicciones arminianas, sólo la Palabra de Dios, expresada en las Sagradas Escrituras tienen tal autoridad). Los cinco artículos son una declaración sintetizada de la doctrina de Jacobo Arminio que se insertaron al final de un alegato en favor de la tolerancia.

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Historia de la Iglesia

La iglesia primitiva, una iglesia arminiana

Los cristianos primitivos no creían en la predestinación, la gracia irresistible, la elección incondicional, la expiación limitada ni la perseverancia final de los santos como lo entiende el calvinismo de hoy. A diferencia del calvinismo, los cristianos primitivos creyeron firmemente en el libre albedrío y el sinergismo evangélico enseñado por el arminianismo. Por ejemplo, Justino Mártir (n. 100 d.C. - m. 168 d.C.), uno de los primeros apologistas cristianos, propuso el siguiente argumento a los romanos: “Hemos aprendido de los profetas, y lo afirmamos nosotros, que los correctivos, los castigos y los galardones se miden conforme al mérito de los hechos de cada uno. De otra manera, si todo sucediera sólo por suerte, no hubiera nada a nuestro poder. Porque si un hombre se predestinara a lo bueno y otro a lo malo, el primero no mereciera la alabanza ni el segundo la culpa. Si los hombres no tuvieran el poder de evitar lo malo y de escoger lo bueno según su propia voluntad, no fueran responsables por sus hechos, sean buenos o malos... Porque el hombre no sería merecedor de recompensa o alabanza si él mismo no escogiera lo bueno, o si sólo fuera creado para hacer lo bueno. De igual manera, si un hombre fuera malo, no merecería el castigo, ya que él mismo no hubiera escogido lo malo, siendo él capaz de hacer sólo lo que fue creado para hacer.”

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Calvinismo: Deformando el cristianismo histórico

Lo que hoy llamamos calvinismo no es más que una distorsión del cristianismo bíblico. Nunca nadie en la iglesia primitiva, ni en los siglos posteriores a la muerte de los apóstoles, creyó en lo que se conoce como los 5 puntos del calvinismo (TULIP). Tales doctrinas hubieran sido, y de hecho lo fueron, consideradas herejías. Aquel calvinista que, sinceramente y sin prejuicios, se ha tomado el tiempo de estudiar la Biblia, la historia y los textos patrísticos va a llegar a una cruda conclusión: La doctrina calvinista no solo no fue creída por la iglesia primitiva, sino explícitamente rechazada. ¿Cómo podría ocurrir esto de ser esta una doctrina verdadera? ¿Quiere decir esto que la Iglesia primitiva, y luego los cristianos de los siglos posteriores, no entendían la Biblia? Aún siglos antes del surgimiento del calvinismo, la doctrina calvinista era rechazada como herética. Y es que un estudio de los textos patrísticos de los más preeminentes padres y escritores eclesiásticos de la Iglesia, comenzando desde los discípulos directos de los apóstoles, nos enseña que la Iglesia primitiva y de siglos posteriores hubiese considerado al calvinismo una herejía peligrosa.

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Calvinismo: ¿Fe reformada o herejía católica?

Las principales características de la teología de Calvino se encuentran en los escritos de Agustín hasta tal punto que muchos teólogos consideran que el Calvinismo es el desarrollo más completo del Agustinianismo. Tales declaraciones son sorprendentes ante el hecho indiscutible de que la iglesia católica tiene un mayor derecho sobre Agustín que los mismos Calvinistas. Calvino mismo dijo: “Agustín es tan integral conmigo, que si quisiera escribir una confesión de mi fe, podría hacerlo con toda plenitud y satisfacción de sus escritos”. Las enseñanzas agustinas que Calvino presentó en su Institución de la Religión Cristiana, incluyen la soberanía de Dios como la causa de todo (incluyendo el pecado), la predestinación de algunos para salvación y otros para la condenación, la elección y la reprobación, fe como un irresistible don de Dios — de hecho, todos los conceptos claves del corazón del Calvinismo. Buscamos en vano la evidencia de que alguna vez Calvino desaprobara alguna de las herejías de Agustín. Ciertamente, Juan Calvino fue parte de una larga línea de pensadores que fundamentaron su doctrina de la predestinación sobre la interpretación agustiniana de Pablo. En cada edición ampliada de sus escritos, las citas de Calvino dependen más y más de Agustín.

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Liberados por Gracia para creer

Debido a que los seres humanos somos seres caídos y pecaminosos, no podemos pensar, ni haremos nada bueno (en lo que a Dios se refiere) por nosotros mismos, esta inhabilitad causada por el pecado hace imposible que el hombre, por sí mismo, pueda siquiera creer en el evangelio de Cristo y venir a Él. Por lo tanto, al deseando la salvación de todos y habiendo provisto la expiación para todas las personas, Dios tomó, de forma unilateral, la iniciativa en el propósito de llevar a todas las personas a la salvación al llamar a todas las personas, de todo el mundo, a arrepentirse y creer en el Evangelio (Hechos 17:30; Mateo 28:18-20), y al permitir que aquellos que escuchen el evangelio respondan positivamente en fe. El hombre no posee mérito alguno al venir a Cristo, pues no fue su sola voluntad la que lo trajo. Sin la ayuda de la gracia, el hombre ni siquiera puede optar por agradar a Dios o creer en la promesa de salvación del evangelio. Como dijo Jesús en Juan 6:44, "Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió" (NVI). Jesús también prometió: "Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.” (Juan 12:32, NVI). Por lo tanto, es la obra de un Dios trino en el hombre la que atrae a todas las personas a Jesús, lo que les permite venir a Jesús con fe.

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Teísmo Abierto

El Teísmo Abierto no es arminianismo, es herejía

El “Teísmo Abierto” (también conocido como “apertura teológica” y la “apertura de Dios”), es un intento por explicar la presciencia de Dios en relación con el libre albedrío del hombre. El argumento del teísmo abierto esencialmente es éste: (1) Los seres humanos son verdaderamente libres; (2) Si Dios conociera absolutamente todo el futuro, los seres humanos no podrían ser realmente libres y (3) por lo tanto, Dios no sabe absolutamente todo sobre el futuro. El Teísmo Abierto sostiene que el futuro es desconocido. Por lo tanto, Dios conoce todo lo que puede ser conocido – pero Él desconoce el futuro. El Teísmo Abierto basa estas creencias en partes de la Escritura donde se describe a Dios como “arrepintiéndose”, o “sorprendiéndose” o “cambiando de parecer” (Génesis 6:6; 22:12; Éxodo 32:14; Jonás 3:10). Muchos teístas abiertos se autodefinen como arminianos. Se dan cuenta de que parte de su teología es arminiana, pero se dan cuenta también de que gran parte de lo que creen acerca de la presciencia de Dios no se basa en las obras de Arminio. Son libres de mantener sus creencias sobre el futuro y las decisiones libres de los hombres, pero el teísmo abierto no es el arminianismo. De hecho, los arminianos tenemos mucho más en común con los calvinistas con respecto a la naturaleza de la omnisciencia de Dios que con los teístas abiertos. Existen también diferencias marcadas entre el arminianismo clásico y el teísmo abierto.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

¿Quién fue Jacobo Arminio?

Jacobo Arminio es uno de los teólogos más difamados y mal entendidos en la historia de la iglesia. En una era de grandes debates sobre la predestinación, el libre albedrío y otros conceptos relacionados, se acusó a Arminio de ser pelagiano, semipelagiano o hereje de todo tipo. Esta es una tendencia que comenzó en su tiempo y ha continuado hasta nuestros días. La verdad es que Arminio fue un teólogo brillante que sacudió los cimientos del calvinismo hasta la médula. Sin embargo, Arminio era un teólogo ortodoxo en su forma de pensar, y sus ideas emanaban de la Reforma Protestante, aunque buscó reformar algunas ideas de Calvino y Lutero que consideraba erróneas a la luz de la Biblia. Contrariamente a la creencia común, Arminio creyó en la total depravación del hombre y en que es necesaria una gran obra de gracia, es decir, la gracia preveniente, para llevar a una persona al arrepentimiento. También rechazó enfáticamente el pelagianismo y el semipelagianismo.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Expiación universal, más no incondicional

El Arminianismo afirma que Cristo llevó el pecado del mundo y Su expiación fue destinada, extendida y ofrecida a todos los hombres. Sin embargo, esto no significa que todos serán salvos. La expiación universal hecha por Cristo debe aplicarse al individuo; y esa aplicación está condicionada a la fe: Él salva a todos los que invocan su nombre con fe (Romanos 10:13). Cristo fue presentado como una propiciación, un sacrificio expiatorio, para todo el mundo (1 Juan 2:2) y, sin embargo, ese sacrificio expiatorio es efectivo por medio de la fe para la salvación (Romanos 3: 23-25).

Arminianismo Clásico, Calvinismo

La Expiación General en el Antiguo Testamento

La naturaleza provisional ilimitada de la expiación queda clara, junto con su aplicación condicional, en el Antiguo Testamento: La expiación es eficaz para todos los hombres potencialmente, para ningún hombre incondicionalmente, y para el Israel de Dios de manera eficiente. Cristo es el Cordero que fue inmolado por todos, la provisión fue hecha para todos y el Sumo Sacerdote que hizo la propiciación la efectuó por todos.

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Las Cartas Paulinas y la expiación general

Contra el calvinismo, la narrativa bíblica es abrumadora al mostrar que Dios ofrece la salvación a todos (Tito 2:11) y llama a todos al arrepentimiento (Hechos 17:30), en virtud de su amor por el mundo (Juan 3, 16). La buena noticia de Cristo es para todas las personas (Lucas 2, 10), ya que él vino a iluminar a todos los hombres para que puedan creer (Juan 1:7,9). Dios es el Padre de misericordias (2 Corintios 1: 3) y el Señor que es bueno para con todos y cuyas misericordias están sobre todas sus obras (Salmos 145:9). El calvinismo es simplemente incapaz de dar sentido al Dios de amor (1 Juan 4:8, 16) que desea que todos sean salvos y vengan al arrepentimiento para no perecer (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Dios no se deleita en la muerte de los impíos (Ezequiel 18:23, 33:11). El propósito de Dios al enviar a su Hijo a morir era para que el mundo pudiera ser salvo a través de él (Juan 3:17; 12:47; 17:21); condicionado solo a recibir y creer en Cristo (Juan 1:12; 3:16; 3:36; 5:24; 6:35; 6:40; 20:31).