Bibliología

¿Podemos confiar en la Biblia?

Al considerar el potencial durante los 1.900 años pasados para que el texto de la Biblia fuera corrompido grandemente, y el hecho que esto no haya sucedido, los cristianos pueden tener confianza que Dios, aunque sin inspirar a los copistas en la transmisión de Su Palabra, los usó en Su preservación providencial de la misma. Isaías aseguró a sus oyentes 2.700 años atrás de la permanencia de la Palabra de Dios, diciendo: “…Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre…” (Isaías 40:8). Luego, después de más de siete siglos de transmisión, el apóstol Pedro repitió los sentimientos de Isaías, describiendo la Palabra de Dios como “incorruptible” y lo que “vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23-25).

Igualitarismo, Ministerio Femenino, Ministerio Pastoral

Junia, la mujer apóstol

En el debate concerniente al rol de las mujeres en la iglesia, pocos textos se han vuelto tan prominentes últimamente como Romanos 16:7. Los igualitarios reivindicamos este versículo como ejemplo de una mujer que era apóstol, quien enseñó y tenía autoridad en la Iglesia. Dicho versículo provee una justificación para que otras mujeres enseñen y ejerzan autoridad en la iglesia hoy en día.

Apologética, Bibliología

¿Contiene la Biblia errores y contradicciones?

La Biblia es perfecta, la Biblia es infalible. Aunque la respuesta a tus dudas no siempre sea obvia, no hay por qué dudar de la Palabra de Dios. En vez de eso, ¿Por qué mejor no dudas de tus dudas? Pues como bien lo dijera Pablo: “Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando fueres juzgado.” (Romanos 3:4)

Ética Cristiana, Eutanasia

¿Qué dice la Biblia sobre la eutanasia?

Los cristianos nunca debemos tratar de terminar prematuramente una vida, pero tampoco debemos recurrir a medios extraordinarios para preservarla. Acelerar activamente la muerte está mal; negar pasivamente el tratamiento también puede estar mal; pero permitir que la muerte ocurra naturalmente en una persona con una enfermedad terminal no es necesariamente malo. Cualquiera que se enfrente a este asunto debe orar a Dios pidiendo sabiduría (Santiago 1:5), teniendo en cuenta que “está establecido que los hombres mueran una vez y después de esto viene el juicio" (Hebreos 9:27). La Biblia nos dice que es Dios quien designa a las personas para que mueran. Dejemos esa decisión en sus manos y no pretendamos negarle a Dios su derecho soberano a decidir quién muere y cómo y cuándo sucederá. Debemos tener cuidado de no tomar en nuestras manos el derecho que le pertenece a Dios.