Arminianismo Clásico, Calvinismo

Charles H. Spurgeon, el “calviniano”

Aunque Spurgeon ciertamente no renuncio al calvinismo, si renunció al fanatismo que lo llevaba a despreciar a otros. Él dejó que el amor de Dios, expresado en su amor por sus hermanos arminianos, venciera y suavizara sus posturas. Hoy en día, cuando el peregrinaje teológico de Spurgeon es ampliamente conocido por los estudiosos, lejos de considerarse algo censurable, constituye un ejemplo de humildad para nosotros, ya que no se aferró a los dogmas de su sistema soteriológico. Antes bien, supo ver las inconsistencias del mismo y llegó a concluir que ningún sistema teológico es perfecto. Esto le llevó a mostrar tolerancia y a amar a quienes diferían de él en ciertos aspectos doctrinales. Cualquier cristiano, sea arminiano o calvinista, puede hallar en Spurgeon un ejemplo a seguir.