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¿Qué la Navidad es pagana? ¿En serio?

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Si alguna vez has conocido un testigo de Jehová y estudiado su doctrina seguramente te habrán parecido raras algunas de sus creencias: su rechazo a las transfusiones de sangre, su negativa a celebrar cumpleaños, saludar la bandera, cantar el himno nacional, celebrar días especiales como la Navidad, el día de la madre y muchas otras celebraciones más, todo bajo el argumento de su origen pagano. Sí. Seguramente te parecieron fanáticos raros y con ideas extravagantes, pero ¿Te has dado cuenta que cuando se trata de la Navidad los mismos cristianos que los critican abrazan sus argumentos raros y se comportan como ellos? ¡Hasta usan sus mismos argumentos! ¿Cuáles?

CULTO A LOS ÁRBOLES EN EL PAGANISMO

Quienes se oponen a las celebraciones navideñas y en particular al uso del árbol de navidad como emblema de esta, señalan a menudo que los árboles siempre tuvieron relación con la idolatría y el culto a dioses paganos.

Es innegable que los árboles han jugado un rol importante en muchas de las mitologías y religiones, y les han sido dados profundos y sagrados significados durante todas las épocas. Así, por ejemplo, el roble era venerado como un árbol sagrado tanto por los antiguos griegos como por los pueblos celtas, y se decía que era resistente a los rayos; la higuera era considerada por egipcios y griegos como un árbol no sólo sagrado, sino también inteligente. Ellos creían que las hojas de las higueras conversaban con un lenguaje que los hombres primitivos comprendían perfectamente y nosotros hemos olvidado.

En la mitología grecorromana, distintos tipos de árboles y otras plantas han sido consagrados a diferentes divinidades. El haya y la encina estaban consagradas a Júpiter. El olivo se consagraba a Minerva. El mirto y el loto, a Venus. El laurel, a Apolo. En nuestra América, la Ceiba era considerado un árbol sagrado por los mayas, que unía el mundo subterráneo de Xibalba con el mundo de los vivos y situaba una en cada uno de los cuatro puntos cardinales. Ahora bien, ¿Deberíamos exterminar todos estos árboles porque en la antigüedad se les dio un simbolismo o uso pagano? ¡No lo creo! Si leíste bien, uno de los árboles que mencioné fue la higuera, un árbol venerado en el paganismo que pasó atener un simbolismo sagrado en la cultura hebrea. ¿Cómo? ¿El pueblo de Dios adoptando un símbolo pagano? Sí, así es. La higuera era considerada por egipcios y griegos como un árbol sagrado, pero esto no impidió que los profetas hebreos, inspirados por Dios, utilizaran la higuera como símbolo de verdades espirituales o que incluso llegase a ser un símbolo del pueblo hebreo. Pero quizá te sorprenda saber que eso no fue lo único que los hebreos retomaron de los pueblos paganos.

¿SABÍAS QUÉ..?

(1.- Los antiguos hebreos usaron el nombre “El”, el nombre de una deidad semita antigua para hablar de “Elohim”. Esto significa que el nombre designado al Dios hebreo ya aparecía en escritos de otras culturas, más antiguas que la cultura israelita, es decir, culturas paganas.

(2.- Los hebreos también importaron imágenes paganas de querubines, seres alados con rostro de hombre, propios de la cultura mesopotámica y los apropiaron para la liturgia hebrea.

(3.- También los cristianos usaron uno de los términos más conocidos por la filosofía platónica, el “logos” (un concepto pagano), para hablar de Jesús.

(4.- El apóstol Pablo aceptó la inclusión de la “glosolalia” en el culto cristiano de la iglesia en Corinto, la glosolalia es hablar lenguas que nadie entiende (que no es el caso registrado en Hechos 2 donde eran idiomas reales). La glosolalia no era una costumbre propia de judíos, sino de aquellos que conocían las costumbres de los cultos mistéricos de Asia menor. Tanto en el monte Delfos como en los cultos de Mitras, las mujeres sobretodo, hablaban lenguas ininteligibles cuando eran “poseídas” por el espíritu profético. Muchos de la iglesia en Corinto no comenzaron hablando en lenguas siendo cristianos, ya existía el fenómeno de la glosolalia en toda la región antes que llegaran los primeros cristianos. Pablo, curiosamente, no solo permite esta práctica en Corinto sino también dice practicarla en su espiritualidad personal. No olvidemos que Pablo era un judío de orientación helénica, nacido en Tarso, lugar donde proliferaba el sincretismo religioso. ¿Curioso no?

(5.- Los mismos traductores del texto hebreo del Antiguo Testamento, cuando tradujeron al griego, tomaron elementos paganos como el término “Hades” para hablar del “Seol” hebreo.

(6.- La frase de Jesús “dura cosa te es dar coces contra el aguijón” ni siquiera la inventó Jesús. Es más bien una cita literal del autor pagano Eurípides. Podríamos decir que ni el Jesús resucitado tiene problemas en citar, cuando es conveniente, refranes de origen “griego”.

(7.- Muchas culturas antiguas celebraban la victoria del dios sol entre el 20 y el 25 de diciembre, incluso muchos dioses antiguos se pensaban que nacían en esa fecha. Debido a que eran religiones de la naturaleza, celebraban el solsticio de invierno, que es el día más corto de luz solar, como una esperanza que, de ahí en adelante, la oscuridad sería paulatinamente vencida por la luz. Los cristianos del siglo IV al VI usaron esa fecha, la fecha del sol invicto, para redimir una fiesta pagana y asignarle un nuevo significado, apuntando a que la verdadera luz que vence las tinieblas no es ya Apolos, ni Mitras, ni ningún otro dios antiguo, sino Jesús.

(8.- El término “Estrella de la mañana”, que tanto Pedro como Juan en Apocalipsis usan para referirse al Mesías, procede de un antiguo culto pagano babilónico donde adoraban a Venus, que era la última estrella que dejaba de brillar antes del amanecer. Es a Venus, la vieja Asera o Astarté, a quien Juan y Pedro le quitan dicho título para asignarselo a Jesús. ¿Qué paganos, no crees? Además, muchos reyes antiguos se hacían llamar “estrella o Lucero de la mañana” porque con sus políticas imperialistas vendían la propaganda de que su reinado traería un nuevo amanecer a la humanidad. En cambio, los autores bíblicos ya mencionados toman esos mitos paganos y les dan un nuevo significado para decir que es Jesús, el verdadero Hijo de Dios, quién traerá un nuevo amanecer a la humanidad.

CONCLUSIÓN

¿Te das cuenta cuántos elementos “paganos” fueron asimilados por judíos y cristianos para dar testimonio de su fe y ser entendidos por sus pares gentiles? Por eso quienes no celebran la navidad por ser “pagana”, o son ciegos a la realidad o desconocen cuánta cantidad de elementos “paganos” fueron reciclados por judíos y cristianos. ¿Cuál es la conclusión a todo esto? Si vas a celebrar la Navidad, entendiendo que no es literalmente la fecha en que nació Jesús, pues efectivamente no lo es, y que es simplemente un símbolo para recordar la Encarnación de Dios y además una oportunidad para amar y evangelizar, y si vas a colocar un árbol navideño como adorno de temporada, hazlo en paz y limpia conciencia. No serás ni el primer ni último creyente piadoso que usa una fiesta de origen no judío para hablar y recordar a ese maravilloso carpintero que cambió la historia: nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Al parecer, a Dios le importa menos que a algunos “cristianos” si usas o no ciertos símbolos. Él mismo tomó prestados en su Palabra algunos símbolos de pueblos extrabíblicos. Esto no debería extrañarnos, ya que muchas cosas que para nosotros son valiosas (como nuestras normas humanas, legalismos, reglas inventadas y normas antibíblicas) a los ojos de Dios son absurdas y sin valor alguno. Así qué ¡Feliz Navidad mi hermano en Cristo!

Culto a los Muertos, Demonología, Espiritismo y Ocultismo, Guerra Espiritual, Paganismo, Satanismo, Sincretismo, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Los cristianos y el Halloween

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Hace unos días, como cada 31 de octubre en el mundo anglosajón (y en algunos países de Latinoamérica influenciados por la cultura estadounidense) se celebró la fiesta pagana conocida como Halloween. Incluso algunos que se identifican a sí mismos como “cristianos” también lo celebraron. Ya en años anteriores hemos oído de uno que otro artista “cristiano” desubicado que considera inofensiva, y hasta ha recomendado, la celebración de dicha fiesta. Pero lo cierto es que, si te llamas a ti mismo cristiano, no puedes, ni debes celebrar el Halloween.

¿HALLOWEEN? ¿POR QUÉ NO?

Halloween es una fiesta de origen pagano que se celebra la noche del 31 de octubre, la víspera del Día de Todos los Santos según el calendario católico, y que tiene sus raíces en el antiguo festival celta conocido como Samhain (pronunciado “sow-in”), que significa “fin del verano” y se celebraba al finalizar de la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al “año nuevo celta”, coincidiendo con el solsticio de otoño.

Durante esa noche se creía que los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, y se realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Además, era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos “encontrasen su camino”. Aunque muchas personas consideren que el Halloween es una diversión inofensiva, la verdad es que las prácticas asociadas a esta celebración no lo son. La Biblia dice claramente:

“Nadie entre los tuyos deberá… servir de médium espiritista o consultar a los muertos…” (Deuteronomio 18:10-12, Nueva Versión Internacional)

Y también advierte:

“No quiero que ustedes tengan algo que ver con los demonios. Ustedes no pueden beber de la copa del Señor, y también de la copa de los demonios” (1 Corintios 10:20, 21, Reina-Valera Contemporánea).

Analicemos brevemente el origen del Halloween y sus costumbres.

SAMHAIN

Según la mitología celta, se creía que durante la fiesta pagana de Samhain (la cual se celebraba hace más de dos mil años) los espíritus del Más Allá podían recorrer la tierra y los humanos podían visitar el mundo de los muertos. Para ellos era un día en donde los mundos sobrenaturales chocaban el uno contra el otro. La muerte y los espíritus eran centrales en las ceremonias de Samhain, y siguen siendo temas atractivos para los que celebran Halloween.

Halloween celebra todo relacionado con la muerte y el mundo de las tinieblas. Esta exaltación de lo oscuro contradice lo que la Biblia nos enseña. Jesucristo vino para vencer al príncipe de las tinieblas, Satanás, y precisamente lo hiso al resucitar de la muerte. La esperanza que ofrece Jesús es de gozo, alegría, paz, seguridad y vida eterna. No de miedo, tormento, oscuridad y mucho menos la muerte. La tradición de Samhain ha sobrevivido en los tiempos modernos en las fiestas de Halloween y del Día de Difuntos. Sin embargo, la Biblia enseña que los muertos no pueden interactuar con los vivos (Eclesiastés 9:5).

DISFRACES, GOLOSINAS Y TRAVESURAS

Algunos celtas se disfrazaban de criaturas sobrenaturales para que los espíritus que deambulaban por la tierra creyeran que ellos también eran espíritus y no les hicieran maldades. Otros pretendían apaciguarlos ofreciéndoles dulces. En la Europa medieval, el clero católico terminó adoptando muchas costumbres paganas y animó a sus feligreses a disfrazarse en la víspera del día de Todos los Santos e ir por las casas pidiendo pequeños regalos a cambio de una oración por los difuntos. Pero la Biblia prohíbe mezclar las creencias paganas con el culto al Dios verdadero (2 Corintios 6:17).

FANTASMAS, VAMPIROS, HOMBRES LOBO, BRUJAS Y ZOMBIS

A estos personajes siempre se les ha relacionado con los espíritus malignos. Y la Biblia dice claramente que debemos luchar contra tales espíritus (Efesios 6:12). Así que no estaría bien hacerles una fiesta. Mucho se puede decir sobre lo que nos sucede después de morir. La parábola de Jesús sobre el rico y Lázaro, por ejemplo, nos dice que después de la muerte los justos pasaran a un lugar donde serán confortados y los injustos irán al lugar de tormento mientras esperan el juicio final. Los que han pasado a la eternidad están sujetos a estos lugares. Cuando el rico pidió que Lázaro fuera a advertir a sus familiares sobre las consecuencias de vivir injustamente, Abraham no se lo permitió.

Los detalles en las parábolas de Jesús no son coincidencias. Después en Hebreos 9:2, el apóstol Pablo dice:

“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”

No hay desorden aquí. No hay fantasmas vagando por el mundo tratando de comunicarse con los vivos. El mundo espiritual esta sujeto a un orden donde Dios tiene toda autoridad. La Biblia sí dice que Satanás y sus demonios se disfrazan como ángeles de luz para engañar. En 1 Corintios 11:14-15 la Palabra de Dios nos dice:

“Porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan de ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.”

Satanás y sus demonios no son mito, si existen. Se aprovechan de personas que creen en fantasmas y zombis pues estos son un engaño de las tinieblas. Tienen como propósito atormentar al ser humano, mantenerlo bajo la opresión del miedo, y evitar a que lleguen a tener un conocimiento verdadero de quien es Dios. Así que el Halloween, de una forma que aparenta ser inofensiva, celebra las cosas que son usadas por el enemigo para causar daño. Bíblicamente, un cristiano no tiene razón para creer en fantasmas ni en zombis. Tampoco tiene razón para estar asustado pues los evangelios nos enseñan que Jesús tiene toda autoridad sobre Satanás y los demonios y que estos ya han sido vencidos al morir Cristo en la cruz y ser resucitado de la muerte.

FAROLES HECHOS CON CALABAZAS

Durante la Edad Media, en Gran Bretaña se acostumbraba ir casa por casa pidiendo comida a cambio de una oración a favor de algún difunto. Los suplicantes llevaban faroles que consistían en nabos ahuecados, cuya vela evocaba al alma atrapada en el purgatorio. Hay también quienes afirman que tales faroles se usaban para espantar a los malos espíritus. Ya en el siglo XIX, en América del Norte se sustituyeron los nabos por calabazas, pues eran más fáciles de conseguir, ahuecar y tallar. Estas costumbres se basan en creencias que carecen de fundamento bíblico, como aquella de que existe el purgatorio y que hay que orar por los muertos.

SUPERSTICIONES, ADIVINANZAS, NECROMANCIA Y ESPIRITISMO

Las supersticiones y las adivinanzas también forman parte de la historia del Halloween. La Biblia habla claramente sobre las personas que tratan de consultar un mago, a un fantasma, o un adivino y que estos hechos no agradan a Dios. Isaías 8:19 dice:

“Si os dicen: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”

La razón por la cual a Dios no le agradan estas cosas es porque son una forma de idolatría y llevan a la adoración diabólica. Hacen que las personas no confíen en Dios y contaminan el alma. Otros pasajes bíblicos, que prohíben cosas semejantes relacionadas con el Halloween y el mundo de las tinieblas, son:

“Que no haya en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni nadie que practique la adivinación, ni sea agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni nadie que consulte a los muertos. Al Señor le repugnan todos los que hacen estas cosas, y precisamente por estos actos repugnantes el Señor tu Dios va a expulsar de tu presencia a estas naciones” (Deuteronomio 18:10-12)
“Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1)
“La persona que preste atención a encantadores o adivinos, para prostituirse detrás de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la eliminaré de su pueblo” (Levítico 20:6)

CONCLUSIÓN

Los principios bíblicos se oponen a la celebración del Halloween. En el Israel del Antiguo Testamento, la brujería era un crimen castigado por la muerte (Éxodo 22:18; Levítico 19:31; 20:6, 27). La enseñanza del Nuevo Testamento con respecto al ocultismo es clara. Hechos 8:9-24, el relato de Simón, muestra que el ocultismo y el cristianismo no se mezclan. El relato de Elimas el hechicero en Hechos 13:6-11 revela que la hechicería está violentamente opuesta al cristianismo. Pablo llamó a Elimas un hijo del diablo, un enemigo de la justicia y pervertidor de los caminos de Dios.

En Hechos 16, en Filipos, una joven adivina perdió sus poderes demoníacos cuando el espíritu maligno fue expulsado por Pablo. El punto interesante es que Pablo rehusó permitir incluso que buenos comentarios vinieran de una persona endemoniada. Hechos 19 muestra a nuevos conversos que abruptamente han dejado atrás su ocultismo confesando sus obras malvadas, trayendo su parafernalia mágica y quemándola frente a todos. (Hechos 19:19). Por todo lo anterior, es evidente que Halloween y el cristianismo no se mezclan entre sí.