Para los defensores de la Free Grace, el arrepentimiento es una "obra" y, por tanto, debe excluirse de la salvación. Redefinen el término griego metanoia como un simple "cambio de opinión" sobre quién es Jesús. No obstante, la patrística y la lexicografía bíblica nos dicen algo muy distinto. El arrepentimiento no es un pago por el perdón, sino el acto de soltar el pecado para poder asir la gracia. San Juan Crisóstomo, en sus homilías sobre Romanos, explicaba que el arrepentimiento es la herida que permite que entre la medicina. Si no hay reconocimiento del pecado y un giro radical de la voluntad, la fe es un mero ejercicio mental, similar a la de los demonios que Santiago describe en su epístola: una fe que conoce la verdad pero que permanece en rebelión (Santiago 2:19).