Herejías, Neopentecostalismo

Decretos y declaraciones proféticas de año nuevo

𝙋𝙤𝙧 𝙁𝙚𝙧𝙣𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙀. 𝘼𝙡𝙫𝙖𝙧𝙖𝙙𝙤

El 15 de enero de 2020, un falso profeta de la prosperidad declaró: “Iniciamos el 2020 como el año de la visión perfecta, este es el primer domingo del año, y va a ser determinante para el resto del 2020. Cada semilla que usted da, eso va a cosechar… La Biblia dice que todo lo que usted logre sembrar en el reino Dios, eso tiene que ser multiplicado al ciento por uno. 2020 será el año de la visualización, la conquista, el crecimiento y la expansión.” Luego procedió a proclamar 12 decretos o supuestas “declaraciones proféticas” para el 2020, todas ellas relacionadas con salud, prosperidad, finanzas aumentadas, éxito material y bendiciones terrenales a manos llenas (aparentemente la realidad de la pandemia no cupo en tales decretos o no tuvieron poder para revertirla).

Y si pensábamos que la pandemia les había enseñado algo a estos falsos maestros, ¡Nos equivocamos! ¡Ellos volvieron con más fuerza, más firmes que nunca en sus malos caminos, engañando al pueblo con sus vanas e infladas palabras! Nada menos el 31 de diciembre de 2020, en una reconocida mega iglesia de Fraijanes, Ciudad de Guatemala, se llevó a cabo la denominada “Noche de los Decretos.” Otras iglesias de la misma línea hicieron lo suyo, organizando su propia noche de decretos y declaraciones proféticas para el 2021 las cuales, lejos de parecer un culto cristiano, se asemejaron más a una reunión de hechiceros y conjuradores, en donde sus autoproclamados apóstoles y profetas, al mejor estilo de Harry Potter, lanzaban conjuros, decretos y predicciones para el 2021. Muchos otros, a través de las redes sociales y otros medios, realizaron el mismo día eventos con nombres tan extravagantes como la “Noche Profética para el 2021”, en donde, cual astrólogos de la TV, muchos pseudo profetas lanzaron sus predicciones para el siguiente año (véase https://youtu.be/Zh2AMU1gwqI, sobre todo a partir del minuto 29 en adelante)

NUEVAS DECLARACIONES, MISMAS HEREJÍAS

Este tipo de “declaraciones proféticas” o “decretos” no son nada nuevo. De hecho, cada fin de año y año nuevo, sin excepción, oirás lo mismo: “¡Algo grande viene! ¡Viene ya! ¡Está tan pero tan cerca! ¡Prepárate porque va a ser algo poderoso e inolvidable! ¡Viene, viene, viene! ¡Tómalo! ¡Arrebátalo! ¡Declara con tu boca que esa bendición te pertenece!”. Lo increíble no es que ocurra (ese es el trabajo de los falsos maestros, predicadores motivacionales y mercaderes de la fe), sino que, lo verdaderamente sorprendente radica en el hecho de que, cada vez que un predicador se pone a hablar así, la gente entra en una especie de histeria espiritual aplaudiendo, llorando y arrebatando a gritos lo que creen suyo. ¡Tanto emocionalismo por una promesa de que algo grande viene! Y eso a pesar de que la pandemia y las circunstancias especiales del recién pasado 2020 pusieron en evidencia la falsedad de tales “profetas” y sus “decretos”, pues vimos caer a tierra todos sus decretos y predicciones lanzadas el 31 de diciembre de 2019.

Pero a pesar de sus fallidas predicciones para el 2020, nuevamente quieren convencernos de que Dios habla a través de ellos. Y aunque fallen mil veces, en tanto digan lo que la gente quiere oír, siempre habrá quien se trague el cuento cuando digan: “Algo grande viene para ti”, pero, alguna vez te has preguntado realmente: “¿Qué exactamente es ese “algo grande” que viene?”. Todo es tan ambiguo en el mundo de la Confesión Positiva, la Palabra de Fe y el Neopentecostalismo. Y es que el problema con este tipo de mensajes es que apelan al sensacionalismo carnal y no a la autoridad de las Escrituras. Es emocionalismo por amor al emocionalismo; no por amor a la verdad. Al fin de cuentas, es predicación hedonista, materialista, neo-liberal y posmoderna. Meras emociones por encima de la verdad revelada en la Palabra. Estos mensajes no estimulan amor por la sana doctrina bíblica.

SÍ, ¡HAY ALGO GRANDE QUE VIENE! PERO NO ES LO QUE ENSEÑA EL FALSO EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD

La fe cristiana legítima cree que viene algo grande; pero ese algo grande no es ambiguo ni enigmático sino cien por ciento concreto y determinado, esto es, la venida del Señor Jesucristo. ¡Cristo viene! ¿Qué cosa más grandiosa podrías pedir? Él es la esperanza del alma creyente. Por eso, cuando alguien sube al púlpito prometiendo otra cosa que no sea la venida de Cristo (por ejemplo, un nuevo automóvil, que te ganes la lotería, un ascenso en el trabajo, una novia hermosa y sexy, felicidad, dinero, éxito ministerial, autoridad apostólica, influencia socio-política o cualquier otra cosa vaga e incierta) siempre termina santificando la avaricia, el materialismo y la codicia en nombre de la fe. En otras palabras, es teología de la prosperidad. Un evangelio barato y perverso, ajeno totalmente a la Palabra de Dios.

LO QUE VERDADERAMENTE VALE PARA EL CRISTIANO

La meta del creyente nacido de nuevo no es algo material (aunque agradezcamos a Dios por todos los bienes que ha derramado sobre nosotros), sino Dios mismo. Él es la meta, el objetivo, el fin, el todo codiciable, el deseado, el anhelado. Si nos quitaran todo lo que tenemos, Dios bastaría. Él es suficiente. Quizá la pregunta crítica para nuestra generación es la siguiente: Si usted pudiera alcanzar el cielo libre de enfermedades, junto a todos los amigos que tuvo en la tierra, con toda la comida que siempre le gustó, las actividades de esparcimiento de las que siempre disfrutó, todas las bellezas naturales que vio en su vida, todos los placeres físicos que experimentó en su vida, sin conflictos entre humanos ni desastres naturales, ¿se sentiría satisfecho con el cielo si Cristo no estuviera allí? Para muchos, ya sea que lo admitan o no, la respuesta quizá sea si. Esto se debe a que, lamentablemente, nuestra generación ha creído la mentira de que seguir a Jesús por interés a los “panes y los peces” y querer que Dios te ayude a satisfacer tus necesidades materiales, basta y sobra para considerarse cristiano. Cuando la verdad es que el cristiano quiere que Dios sea Dios en su vida. No sólo un mero proveedor material.

¿QUÉ ES LO QUE REALMENTE DESEA TU CORAZÓN?

Entonces, ¿qué es lo que estás deseando, mi querido hermano o hermana? ¿Estás simplemente esperando algo grande de parte de Dios para que tengas aun más que ahora? ¿O es tu anhelo por la gloria venidera del Altísimo? Hoy te animo a examinar tu corazón. Si de verdad tu meta es Cristo, no te emocionarás demasiado la próxima vez que un pseudo evangelista, un falso pastor de la Prosperidad, o los falsos apóstoles y profetas que abundan en estos días (pero cuyo dios es el vientre) te prometa grandes cosas terrenales. Podrás confesar con toda certeza: “¡Viene mi Cristo! ¡Y con Él estoy muchísimo más que satisfecho!”

¡Qué este nuevo año sea un año cristocéntrico para todos! Y que con la ayuda de Dios podamos ayudar a los perdidos (incluso a aquellos que están perdidos dentro de iglesias que se denominan cristianas) a conocer la verdad y abandonar las falsas enseñanzas y el falso evangelio de la prosperidad.

¿Deseas aprender más? Te invito a visitar los siguientes enlaces, en donde analizamos la falsedad de la confesión positiva y el error que yace tras la doctrina errónea de declarar y decretar:

https://pensamientopentecostalarminiano.org/2018/11/10/herejias-la-confesion-positiva/

https://pensamientopentecostalarminiano.org/2018/11/12/herejias-declarar-y-decretar/

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