Teología, Teología del Pacto, Teología del Reemplazo

Introducción a la Teología Pactual

𝘗𝘰𝘳 𝘍𝘦𝘳𝘯𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘌. 𝘈𝘭𝘷𝘢𝘳𝘢𝘥𝘰

La Teología del Pacto, también conocida como Teología Federal, es un sistema de interpretación bíblica que provee una visión integrada del obrar de Dios en Cristo Jesús en las Escrituras. [1] Aunque el termino ‘Teología del Pacto’, no surgió hasta el siglo XVII, el concepto como tal puede trazarse hasta los Padres de la Iglesia como Ireneo y Agustín de Hipona. Asía pues, la Teología del Pacto ha sido, y es, el sistema de interpretación teológica más ampliamente creída y aceptada a lo largo de la Historia de la Iglesia. Nombres como John Owen (y todos los puritanos!), John Wesley (padre del metodismo), George Whitefield, Jonathan Edwards, J.C. Ryle, Charles Spurgeon, etc. y en la actualidad personajes como Martyn Lloyd-Jones, John Stott, John Piper, Timothy Keller, Don Carson, etc, son algunos de los muchos defensores de la teología pactual. Es sin duda el sistema de interpretación que ha usado la Iglesia en su mayoría a lo largo de los siglos. Pero, ¿Qué es la Teología del Pacto?

¿𝗖𝗨Á𝗟 𝗘𝗦 𝗟𝗔 𝗘𝗦𝗧𝗥𝗨𝗖𝗧𝗨𝗥𝗔 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗟 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗧𝗘𝗢𝗟𝗢𝗚Í𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗖𝗧𝗢?

La teología del pacto es un intento de unir las piezas de la Biblia en torno al concepto de pacto debido a la estructura global de la misma Biblia. Un pacto es un acuerdo u arreglo entre Dios y el ser Humano, en donde Dios promete bendiciones si las condiciones del pacto son cumplidas, y maldiciones si las condiciones del pacto son rotas. Existe una unidad orgánica entre los pactos, al mismo tiempo que una progresión en los mismos. Cada pacto se edifica sobre la base del anterior, pero lo supera en términos y alcance. Sin embargo, la verdadera belleza del esquema de los Pactos se encuentra en que el foco de los mismos es el mediador del Pacto, Cristo Jesús. A diferencia del dispensacionalismo, es Cristo Jesús, y no la nación de Israel, el foco tanto del Antiguo como del Nuevo Pacto. Cristo Jesús: Promesa en el Antiguo Pacto, Cumplimiento en el Nuevo. Cristo Jesús, el mediador de un Nuevo y Mejor Pacto en Su Sangre. La Teología del Pacto hace referencia a tres grandes categorías teológicas con sub-pactos dentro de ellas, estas son el Pactum Salutis, Historia Salutis y el Ordo Salutis.

𝗣𝗔𝗖𝗧𝗨𝗠 𝗦𝗔𝗟𝗨𝗧𝗜𝗦

Conocido también como Pacto de la Salvación o Pacto de la Redención, hace referencia al acuerdo entre las personas de la Trinidad antes de la creación del mundo de ejecutar el plan de Salvación. Este incluye el ‘Decreto de Dios’, los términos del Pacto, etc. El Pactum Salutis es Trinitario en si mismo, y hace referencia a la manera de obrar de cada persona del Dios trino en relación a su Creación en todo aspecto. Por ejemplo, el Padre elije, el Hijo Redime y el Espíritu Santifica, etc.

𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔 𝗦𝗔𝗟𝗨𝗧𝗜𝗦

Conocido también como Historia de la Redención o Historia de la Salvación. La Historia Salutis es la ejecución del Pacto de la Redención en el tiempo. Si bien es cierto el Pactum Salutis tiene lugar antes de la Creación del mundo, y por lo cual es atemporal, el mismo es ejecutado dentro de tiempo, después de la Creación del Mundo, y registrado en las Escrituras. La Historia de la Redención es un sinónimo para referirse a los eventos históricos narrados en todas las Escrituras, teniendo como punto cúspide de los mismos la vida, muerte, y resurrección de nuestro Señor Jesucristo [2]. A los eventos antes, durante y después de la muerte y resurrección de nuestro Señor también se les conoce como ‘La Redención Consumada’. La Historia Salutis se divide en ‘Ante-Lapsum’ y ‘Post-Lapsum’.

𝙄.- 𝙀𝙡 𝙋𝙖𝙘𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙊𝙗𝙧𝙖𝙨: El periodo de la Historia de la Redención que antecede a la caída de Adán y Eva se conoce como ‘Ante-Lapsum’, y la manera como Dios se relaciona con la humanidad en este periodo es a través del ‘Pacto de Obras’. Este es el pacto que Dios hizo con Adán como representante legal de la Humanidad en el huerto del Edén. Adán y Eva se encontraban en un estado de prueba en Edén. Tenían plena capacidad de obedecer a Dios, y de haber pasado la prueba hubieran accedido a un estado de gloria, sin la posibilidad de pecar. Sin embargo, eligieron desobedecer a Dios y cayeron.

𝙄𝙄.- 𝙀𝙡 𝙋𝙖𝙘𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙂𝙧𝙖𝙘𝙞𝙖: Este es el periodo de la Historia de la Redención después de la caída, y se conoce como ‘Post-Lapsum’. La manera como Dios se relaciona con la humanidad en este periodo es a través del Pacto de la Gracia. La Humanidad por nacimiento físico esta representada por Adán, como representante legal ante Dios, y por lo cual esta condenada. Sin embargo, en este período Dios provee otro representante legal para la Humanidad en quien se halla salvación: Cristo Jesús. El Pacto de la Gracia consta de dos administraciones, que aunque son iguales en naturaleza o esencia, es decir hay una sola manera de ser salvos: Por Gracia a través de la Fe; son distintas en cuanto a los términos del mismo: Ordenanzas, Ceremonias y Adoración. Estas dos administraciones son el 𝘼𝙣𝙩𝙞𝙜𝙪𝙤 𝙮 𝙉𝙪𝙚𝙫𝙤 𝙋𝙖𝙘𝙩𝙤.

El 𝗔𝗻𝘁𝗶𝗴𝘂𝗼 𝗣𝗮𝗰𝘁𝗼 hace referencia al Pacto de Dios con la nación de Israel en el Monte Sinaí, siendo la nación de Israel el medio a través del cual Dios traería las bendiciones del Pacto a todas las naciones. Este Pacto inicia formalmente con el llamamiento de Abraham. El Antiguo Pacto mira hacia el futuro, y se aferra las promesas de Dios. Aunque habían gentiles, la mayoría de los integrantes del Antiguo pacto son Israelitas. El símbolo del Antiguo Pacto es la Circuncisión.

El 𝗡𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗣𝗮𝗰𝘁𝗼 hace referencia al Pacto de Dios con el nuevo Israel, la Iglesia. Siendo la Iglesia el medio por el cual Dios traería las bendiciones del Pacto a todas las naciones. Aunque hay muchos elementos de continuidad entre el Antiguo y Nuevo Pacto también hay discontinuidad entre los mismos. Este Pacto se inicia formalmente con la resurrección de nuestro Señor. El Nuevo Pacto mira hacia el pasado, a la Cruz como el cumplimiento de las Promesas de Dios hechas en el Antiguo Testamento. Dios no desecha a la nación étnica de Israel en el Nuevo Pacto, sino que de ambos pueblos, el gentil y el judío, forma un nuevo pueblo, un nuevo Israel, llamado la Iglesia. El símbolo en el Nuevo Pacto es el Bautismo.

𝗢𝗥𝗗𝗢 𝗦𝗔𝗟𝗨𝗧𝗜𝗦

Conocido también como el ‘Orden de la Salvación’. El Ordo Salutis es la aplicación del Pactum Salutis, es decir la obra de Cristo Jesús, en la vida del creyente [3]. El Ordo Salutis se refiere a la sucesión de los eventos salvíficos en la vida del creyente. Aunque existen diferencias entre teólogos sobre el orden exacto en que estos eventos tienen lugar, la mayoría de teólogos afirman que el Ordo Salutis sigue en líneas generales el siguiente orden: Llamamiento, Fe, Justificación, Regeneración, Santificación y Glorificación. La obra de Cristo es lo que se conoce como Redención Consumada, y la aplicación de la misma en el Ordo Salutis es lo que se conoce como Redención Aplicada.

𝗘𝗡 𝗥𝗘𝗦𝗨𝗠𝗘𝗡

La teología del pacto fue por siglos el sistema de interpretación bíblica oficial de las iglesias nacidas de la Reforma Protestante. En ella se destaca la importancia de los pactos, y aunque fue sistematizada a partir de la Reforma, un prototipo de ella se encuentra ya en la teología patrística que fue sistematizada por Agustín de Hipona, quien deduce dos pactos de la Escritura: El pacto de obras y el pacto de gracia.
Para el primer pacto, las partes fueron Dios y Adán; la promesa del pacto era la vida; la provisa (condición) era la obediencia perfecta de Adán, y la penalidad ante el fracaso era la muerte. Para salvar al hombre del castigo debido a su desobediencia, entró en efecto un segundo pacto hecho desde la eternidad llamado el pacto de gracia.

A través del Antiguo Testamento hubo sucesivas proclamaciones de este pacto. Encontramos una muestra de éste en el protoevangelium de Génesis 3:15. Algunas de sus disposiciones fueron reveladas a Noé más tarde (Génesis 9). Luego fue establecido con Abraham (Génesis 12) y con sus descendientes después de él, llegando de este modo a constituir un pacto nacional. Aunque en el Nuevo Testamento se describe este pacto como nuevo, pasajes tales como Romanos 4 y Gálatas 3 muestran que esencialmente es el mismo bajo el cual vivieron los creyentes en el Antiguo Testamento. La salvación era por gracia y no por méritos, porque los sacrificios del Antiguo Testamento prefiguraban la muerte expiatoria de Cristo. Pero el mismo pacto se describe como uno mejor bajo la dispensación del Nuevo Testamento, porque ahora no es administrado por Moisés, un siervo, sino por Cristo el Hijo (Hebreos 3:5, 6).

El pacto de gracia se trata bajo dos aspectos. En primer lugar, visto desde el lado divino, se habla del pacto de redención. Bajo este aspecto, las partes son Dios y Cristo; la condición es la perfecta obediencia del Hijo hasta el sufrimiento ante la pena impuesta al hombre por su desobediencia: la muerte; y la promesa es la salvación de todos los creyentes. En segundo lugar, existe el lado humano, en el que las partes son Dios y el creyente; la promesa es la vida eterna; y la condición de fe en Jesucristo es la única «obra» requerida de parte del creyente (Juan 6:29).

𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙Í𝗔:

[1] 𝘋𝘢𝘷𝘪𝘥 𝘔𝘤𝘒𝘢𝘺, 𝘛𝘩𝘦 𝘉𝘰𝘯𝘥 𝘰𝘧 𝘓𝘰𝘷𝘦: 𝘊𝘰𝘷𝘦𝘯𝘢𝘯𝘵 𝘛𝘩𝘦𝘰𝘭𝘰𝘨𝘺 𝘢𝘯𝘥 𝘵𝘩𝘦 𝘊𝘰𝘯𝘵𝘦𝘮𝘱𝘰𝘳𝘢𝘳𝘺 𝘞𝘰𝘳𝘭𝘥 (𝘍𝘦𝘢𝘳𝘯, 𝘙𝘰𝘴𝘴-𝘴𝘩𝘪𝘳𝘦, 𝘜𝘒: 𝘊𝘩𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯 𝘍𝘰𝘤𝘶𝘴 𝘗𝘶𝘣𝘭𝘪𝘤𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯𝘴, 2001), 319.

[2] 𝘔𝘪𝘤𝘩𝘢𝘦𝘭 𝘏𝘰𝘳𝘵𝘰𝘯, 𝘛𝘩𝘦 𝘊𝘩𝘳𝘪𝘴𝘵𝘪𝘢𝘯 𝘍𝘢𝘪𝘵𝘩: 𝘈 𝘚𝘺𝘴𝘵𝘦𝘮𝘢𝘵𝘪𝘤 𝘛𝘩𝘦𝘰𝘭𝘰𝘨𝘺 𝘧𝘰𝘳 𝘗𝘪𝘭𝘨𝘳𝘪𝘮𝘴 𝘰𝘯 𝘵𝘩𝘦 𝘞𝘢𝘺 (𝘎𝘳𝘢𝘯𝘥 𝘙𝘢𝘱𝘪𝘥𝘴, 𝘔𝘐: 𝘡𝘰𝘯𝘥𝘦𝘳𝘷𝘢𝘯, 2011), 996.

[3] 𝘓. 𝘉𝘦𝘳𝘬𝘩𝘰𝘧, 𝘚𝘺𝘴𝘵𝘦𝘮𝘢𝘵𝘪𝘤 𝘛𝘩𝘦𝘰𝘭𝘰𝘨𝘺 (𝘎𝘳𝘢𝘯𝘥 𝘙𝘢𝘱𝘪𝘥𝘴, 𝘔𝘐: 𝘞𝘮. 𝘉. 𝘌𝘦𝘳𝘥𝘮𝘢𝘯𝘴 𝘱𝘶𝘣𝘭𝘪𝘴𝘩𝘪𝘯𝘨 𝘤𝘰., 1938), 415–416.

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