Muchas veces olvidamos que el avivamiento pentecostal se dio en abierta violación a las leyes de segregación racial (leyes Jim Crow). En otras palabras, era políticamente incorrecto e ilegal lo que el Espíritu estaba haciendo, juntando a personas de diversas razas para adorar a Dios en contra de los dictámenes de segregación. Desde esta perspectiva este “mover del Espíritu”, sociológica y políticamente hablando, era un acto de protesta contra las injusticas que experimentaban las comunidades afroestadounidenses durante este tiempo. Había “fuego” en la misión Azusa, un “fuego” de protesta dirigido por un pastor afroamericano que subvertía el orden social y resistía la injusticia del sistema de supremacía blanca. En sus principios, el pentecostalismo se vio como un movimiento de “negros” por lo que se acusaba de herético.