Amileniarismo, Premilenarismo Histórico

Respondiendo al Amilenialismo: ¿Habrá una o dos resurrecciones? (III)

Por Fernando E. Alvarado

Tal como se explicó en artículos anteriores, el amilenialismo es una postura escatológica que, de manera general, enseña que el Milenio del que habla Apocalipsis 20:1-10 se refiere al tiempo presente de la iglesia, donde Cristo está reinando en un trono celestial, y que culminará con Su Segunda Venida. Dicho de otra manera, el amilenialismo es la perspectiva de que no habrá un reinado de 1000 años literal futuro de Cristo en la tierra. En cambio, el amilenialismo propone el siguiente el orden y la naturaleza de los eventos futuros: (1) Gobierno actual del Mesías en un reinado espiritual; (2) La Segunda Venida de Cristo; (3) Conjuntamente con Su venida habrá una resurrección general, y todos los cristianos recibiremos al Señor en el aire; (4) Los enemigos de Cristo serán vencidos, y será celebrado el juicio final; (5) Finalmente, el mundo actual será destruido por fuego, y los justos pasaremos a habitar en el cielo nuevo y la tierra nueva por toda la eternidad.

A pesar de las coincidencias entre las distintas ramas del amilenialismo, describir al amilenialismo como un sistema doctrinal uniforme (es decir, con una sola línea de pensamiento) sería un error. En temas relativos a la naturaleza de la tribulación, el anticristo, y una salvación de judíos en el contexto del Nuevo Pacto, el amilenialismo está dividido. Hay una diversidad de opiniones dentro de la misma escuela amilenial. Sin embargo, en su propósito de defender el punto de vista amilenario y refutar el premilenialismo, los amilenialistas en conjunto suelen presentan generalmente los mismos argumentos:

  1. ¿UNA O DOS RESURRECCIONES? – Un argumento que se propone a menudo a favor del amilenarismo es el hecho que la Escritura enseña solo una resurrección, cuando se levantará tanto a los creyentes como a los incrédulos, no dos resurrecciones (una resurrección de los creyentes antes que comience el milenio, y una resurrección de los incrédulos para el juicio después del fin del milenio). Este es un argumento importante, pues el punto de vista premilenario requiere dos resurrecciones separadas, separadas por mil años.
  2. SERES GLORIFICADOS Y PECADORES VIVIENDO JUNTOS – La idea de creyentes glorificados y pecadores viviendo juntos sobre la tierra es demasiado difícil de aceptar para los amilenialistas. Bajo el lente interpretativo amilenario, es imposible comprender cómo una parte de la vieja tierra y de una humanidad pecadora van a poder existir junto a una parte de la nueva tierra y de una humanidad glorificada. ¿Cómo van a poder los santos perfectos en cuerpos glorificados tener comunión con pecadores en la carne? ¿Cómo van a poder pecadores glorificados vivir en esta atmósfera recargada de pecado y en medio de escenas de muerte y decadencia?
  3. LA EXISTENCIA DEL PECADO EN EL MILENIO – A menudo los amilenialistas argumentan: Si Cristo viene en gloria a reinar sobre la tierra, ¿cómo van a poder las personas persistir en el pecado? Una vez que Jesús esté presente en su cuerpo resucitado y gobernando como Rey sobre la tierra, argumenta el amilenialista, parece muy poco probable que la gente todavía lo rechace, y que el mal y la rebelión crezcan sobre la tierra hasta que eventualmente Satanás pueda reunir a las naciones para luchar contra Cristo.
  4. UNA DEMORA INNECESARIA DEL ESTADO ETERNO – A menudo los amilenialistas argumentan que no parece existir un propósito convincente para un milenio literal como es sostenido por el premilenialismo. Ellos argumentan que, una vez que la era de la iglesia haya terminado y Cristo haya regresado, entonces ¿cuál es la razón para demorar el comienzo del estado de eternidad.
  5. EL ORDEN DE LOS EVENTOS FINALES – Los amilenialistas argumentan también que la Escritura parece indicar que todos los grandes eventos aún por venir antes del estado de eternidad ocurrirán de una vez. Cristo regresará, habrá una resurrección de creyentes e incrédulos, el juicio final tendrá lugar, y se establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra. Entonces entraremos inmediatamente en el estado de eternidad, sin ningún futuro milenio.
  6. UNA APARENTE AUSENCIA DE TEXTOS QUE CONFIRMEN LA FUTURA LLEGADA DEL MILENIO EN EL RESTO DE LA BIBLIA – Por último, los amilenialistas argumentan que, cuando revisamos toda la Biblia, solo un pasaje (Ap 20: 1-6) parece enseñar un futuro gobierno milenario de Cristo sobre la tierra, y ese pasaje es (según ellos) oscuro en sí mismo. Ante tal disyuntiva, los amilenialistas suelen afirman que es poco juicioso basar una doctrina principal como esa sobre un pasaje cuya interpretación les resulta ambigua y ampliamente disputada. Es por eso que, para evitar lo que ellos consideran un error del premilenialismo, los amilenialistas interpretan Apocalipsis 20: 1-6 de forma alegórica. Así pues, la interpretación amilenaria ve este pasaje como refiriéndose a la presente era de la iglesia.

RESPONDIENDO AL PRIMER ARGUMENTO – ¿UNA O DOS RESURRECCIONES?

Como ya se mencionó anteriormente, un argumento que se propone a menudo a favor del amilenarismo es el hecho que, aparentemente, la Escritura enseña solo una resurrección en la cual se levantarán tanto los creyentes como los incrédulos, no dos resurrecciones (una resurrección de los creyentes antes que comience el milenio, y una resurrección de los incrédulos para el juicio después del fin del milenio) como lo propone el premilenialismo, el cual requiere dos resurrecciones separadas por mil años: Una primera resurrección de los justos, y una segunda resurrección de los injustos. Un acuerdo entre ambos sistemas es imposible en este punto. La pregunta entonces es: ¿En qué se basan los amilenialistas para afirmar que la Escritura enseña solo una resurrección, y que los creyentes y los incrédulos se levantarán al mismo tiempo?

Los amilenialistas parecen hallar una prueba a favor de una sola resurrección en por lo menos tres pasajes. En Juan 5:28-29 Jesús dice: «No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados» (Jn 5: 28-29). Aparentemente Jesús habla aquí de una sola «hora» cuando tanto los creyentes como los incrédulos muertos saldrán de las tumbas.

De manera similar, cuando Pablo compareció ante Félix en juicio explica que él tiene una esperanza en Dios que sus acusadores judíos también aceptan: «que habrá una resurrección de los justos y los impíos» (Hch 24: 15). Una vez más, él habla de una sola resurrección tanto de creyentes como de incrédulos. Por último, leemos en Daniel: «y del polvo de la tierra se levantarán las multitudes de los que duermen, algunos de ellos para vivir por siempre, pero otros para quedar en la vergüenza y en la confusión perpetuas» (Dn 12: 2). Según los amilenialistas esto es suficiente para defender su postura. Sin embargo, es difícil aceptar su punto de vista con base en tales versículos, sobre todo cuando nos damos cuenta de que Apocalipsis 20 habla explícitamente sobre «la primera resurrección», lo cual, por lógica, implica que también habrá una segunda resurrección. Hablando de aquellos que volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años, leemos: «Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos» (vv. 5-6).

El pasaje distingue a aquellos que tienen parte en esta primera resurrección y son bienaventurados de los otros que no tienen parte en ella. Estos son «los demás muertos» y la implicación es que «la segunda muerte» (esto es, enfrentar el juicio final y ser condenados al eterno castigo lejos de la presencia de Dios) tiene potestad sobre ellos, y la experimentarán. «Los demás muertos» se dice que «vuelven a vivir» después que terminen los mil años (v. 5), una referencia a la resurrección corporal de los incrédulos.

En su intento por negar la realidad de un milenio literal, algunos intérpretes amilenialistas sostienen que la expresión «volvieron a vivir» usada en Apocalipsis 20:5 no implica una resurrección corporal, sino que debe entenderse en el sentido de llegar a una existencia celestial en la presencia de Cristo y comenzar a reinar con él desde el cielo. De acuerdo con este punto de vista, la frase «primera resurrección» (v. 5) se refiere a ir al cielo a estar con el Señor (es decir, morir). Esta no es una resurrección corporal sino un arribar a la presencia de Dios en el cielo. De manera similar, cuando el versículo 5 dice: «los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años», se entiende que esto significa que no vinieron ante la presencia de Dios para juicio hasta el final de los tiempos. De manera que, en ambos versículos, 4 y 5, la frase «volver a vivir» significa «venir a la presencia de Dios». Otro punto de vista amilenario de la «primera resurrección» es que esta se refiere a la resurrección de Cristo, y a la participación de los creyentes en la resurrección de Cristo a través de una unión con Cristo.

Interpretaciones como esas ponen en evidencia la mayor debilidad del amilenialismo: Su doble hermenéutica. Como bien lo señalan muchos eruditos, el punto de vista amilenialista es inconsistente por cuanto usa un método de interpretación para profecías no cumplidas y otro método para las Escrituras no proféticas y para profecías cumplidas. Las Escrituras no proféticas y las profecías cumplidas son interpretadas literal o normalmente. Pero según el amilenialista, la profecía no cumplida debe ser interpretada espiritualmente, o no literalmente. Los que aceptan el amilenialismo creen que una lectura “espiritual” de la profecía no cumplida es la lectura normal de estos textos, pero eso no es cierto. Eso se llama hermenéutica doble. (La hermenéutica es el estudio de los principios de la interpretación) y es un apenas un débil esfuerzo para sostener una postura que, de otra manera, sería insostenible. El amilenialismo, para sobrevivir, debe aceptar irremediablemente la suposición de que la mayor parte, o toda, de la profecía no cumplida está escrita en lenguaje simbólico, figurativo, y espiritual. Por lo tanto, el amilenialista asignará significados diferentes a aquellas partes de la Escritura en lugar de los significados normales y contextuales de esas palabras.

El problema con una interpretación de la profecía no cumplida de esta manera es que esto da lugar a una amplia gama de significados. A menos que interpretemos la Escritura en el sentido normal, no habrá un solo significado. No obstante, Dios, el Autor final de toda la Escritura, tuvo un solo significado en mente cuando Él inspiró a los autores humanos a escribirla. Aunque puede haber muchas aplicaciones de vida en un pasaje de la Escritura, hay un solo significado, y ese significado es lo que Dios quiso que significara. Además, el hecho de que la profecía cumplida fue cumplida literalmente, es la mejor razón de todas para deducir que la profecía no cumplida también será cumplida literalmente. Todas las profecías concernientes a la primera venida de Cristo fueron cumplidas literalmente. Por lo tanto, las profecías concernientes a la segunda venida de Cristo también deben ser esperadas para ser cumplidas literalmente. Por estas razones, una interpretación alegórica de la profecía no cumplida debe ser rechazada y una interpretación literal o normal de la profecía no cumplida debe ser adoptada. El amilenialismo fracasa en el sentido de que utiliza hermenéutica inconsistente, es decir, interpretar la profecía incumplida de manera diferente a la profecía cumplida.

Dicho lo anterior, debe entenderse que la frase «volvieron a vivir», usada en Apocalipsis 20:5 se refiere a una resurrección corporal en ambos casos, no solo a la unión espiritual con Cristo en su resurrección como argumentan los amilenialistas; y cuando el texto dice: «Esta es la primera resurrección» (v. 5), se deduce obviamente que hay una segunda. Así pues, considerando el hecho de que este pasaje habla claramente de una primera resurrección, y de que afirma que los demás muertos volverán a vivir al final de los mil años, entonces hay una clara enseñanza aquí, en Apocalipsis 20, sobre dos resurrecciones separadas y no una como afirman los amilenialistas.

En cuanto a los otros pasajes que los amilenarios alegan apoyan el punto de vista de que hay solo una resurrección, debe decirse que esos pasajes no excluyen la idea de dos resurrecciones, sino que simplemente no especifican si las resurrecciones de los creyentes y los incrédulos estarán separadas en el tiempo. De hecho, la declaración de Jesús en Juan 5 apunta a la posibilidad de dos resurrecciones. Él dice que todos los que están en los sepulcros saldrán, «los que han hecho bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados» Gn 5: 28-29). De esta manera Jesús habla de hecho de dos resurrecciones diferentes.

En cuanto a Daniel 12:2, el texto simplemente dice que aquellos que duermen en el polvo de la tierra despertarán, «algunos de ellos para vivir por siempre, pero otros para quedar en la vergüenza y en la confusión perpetua», pero no especifica si esto ocurrirá simultáneamente o en momentos diferentes, por lo tanto, no puede ser usado para apoyar la perspectiva amilenial. Simplemente dice que los dos tipos de individuos se levantarán. Daniel 12:2 resume los dos diferentes destinos que enfrenta la humanidad: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. La afirmación de Daniel es simple y clara: Todos resucitarán de entre los muertos, pero no todos compartirán el mismo destino. Él jamás afirmó que ambos sucesos ocurrirían simultáneamente o si habría o no un espacio de tiempo entre ambos sucesos.

El mensaje de Daniel 12:2 puede entenderse solo a la luz del Nuevo Testamento, el cual nos revela el detalle adicional de resurrecciones separadas para los justos y los injustos. Apocalipsis 20:4-6, lejos de ser un pasaje oscuro, es más bien esclarecer, ya que arroja luz solo otros pasajes como Daniel 12:2. Apocalipsis 20:4-6 menciona una “primera resurrección” e identifica a los involucrados como “dichosos y santos (NVI)”. La muerte segunda (el lago de fuego, Apocalipsis 20:14) no tiene poder sobre estas personas. La primera resurrección, entonces, es la resurrección de todos los creyentes. Corresponde a la enseñanza de Jesús de la “resurrección de los justos” (Lucas 14:14) y la “resurrección de vida” (Juan 5:29).

El apóstol Pablo nos ayuda también a comprender un poco más este asunto. De acuerdo con Pablo la primera resurrección se lleva a cabo en varias etapas (1 Corintios 15:23). De acuerdo con la teología paulina, la primera resurrección inicia con Jesucristo mismo (las “primicias”, 1 Corintios 15:20), quien preparó el camino para la resurrección de todos aquellos que creen en Él (En Mateo 27:52-53, las Escrituras también mencionan que hubo una resurrección de los santos de Jerusalén que debe ser incluida en nuestra consideración de la primera resurrección); luego se llevará a cabo la resurrección de “los muertos en Cristo” y los mártires de la tribulación en la venida del Señor (1 Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 20:4).

Apocalipsis 20:12-13 identifica a aquellos que comprenden la segunda resurrección como los malvados juzgados por Dios en el juicio del Gran Trono Blanco antes de ser arrojados al lago de fuego. La segunda resurrección, entonces, es la resurrección de todos los incrédulos; la segunda resurrección está conectada con la muerte segunda. Corresponde a la enseñanza de Jesús de la “resurrección de condenación” (Juan 5:29) y a lo que Daniel describe como “confusión perpetua·. Daniel 12:2 no lo aclara, pues la comprensión veterotestamentaria de los eventos futuros era aún incompleta. En Nuevo Testamento es la llave para una comprensión correcta de dicho texto. Y es ahí donde Apocalipsis 20 es esencial. Y dicho pasaje enseña claramente que el evento que divide la primera y la segunda resurrección es el Reino Milenial. Los justos son resucitados para reinar “con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4), pero “los otros muertos [es decir, los malvados] no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años” (Apocalipsis 20:5).

Lo mismo es cierto para Hechos 24:15, donde Pablo dice que habrá «una resurrección de los justos y de los injustos». Esto afirma que ambos tipos de personas se levantarán de los muertos, pero no excluye la posibilidad que ello ocurra en diferentes momentos. Todos estos versículos, en la ausencia de Apocalipsis 20:5-6, puede que hablen o no de un solo tiempo futuro de resurrección. Pero con la explícita enseñanza de Apocalipsis 20:5-6 sobre dos resurrecciones, estos versículos deben entenderse como que se refieren a la certidumbre futura de una resurrección para cada tipo de personas, separadas en el tiempo por un período de mil años.

En conclusión, ni Juan 5:28-29, ni Hechos 24:15, ni Daniel 12:2 enseñan que sólo habrá una resurrección. Es la doble hermenéutica usada por los amilenialistas la que lo hace. ¿Qué elegiremos creer? ¿Lo que dice la Biblia en su sentido natural, o las variadas, imaginativas y muy rebuscadas teorías amilenialistas?

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