Misiones, Misionología

Misiones | ¿Qué hay después de un viaje misionero?

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Todos traemos con nosotros nuevas y maravillosas experiencias espirituales luego de un viaje misionero a corto plazo. Esa pasión por las almas parece una llama que arde en nosotros; sin embargo, esa llama puede irse apagando poco a poco. Hay muchas cosas que puedes hacer para mantener la llama ardiendo y continuar siendo una luz en el mundo (Mateo 5:14-16). Quiero compartir contigo algunos consejos prácticos que puedes tomar para mantener el enfoque tanto espiritual como ministerialmente después de un viaje misionero a corto plazo.

VIVIR DE MANERA DIFERENTE

¿Sabes que es lo que hará que tu viaje de corto plazo no llegue a ser nada más que otra experiencia pasajera en tu vida? Tú. Sólo tú puedes determinar si continuarás el maravilloso trabajo de ir creciendo tan cerca del Señor y de ser una bendición a otros. Para que esto suceda, debes tomar una responsabilidad y ser intencional sobre tu peregrinaje continuo: “…Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo, y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable, y perfecta…” (Romanos 12:1-2).

INVERTIR EN EL CAMPO MISIONERO

Puedes ser un gran estímulo para los misioneros anfitriones al mantenerte en contacto con ellos. Escribir cartas, mandar tarjetas de cumpleaños, orar por ellos y unirse a su equipo de apoyo financiero son otras formas de apoyarles.

GUARDAR TU MENTE

Las cosas que permites en tu mente tienen un impacto en la manera que vives. Un flujo constante de televisión, películas, libros y música que no agraden a Dios, afectará tu actitud y te robará el gozo que tienes en Cristo Jesús. Al principio quizás no veas ningún efecto, y puede ser que te sientas como si estuvieras saliéndote con la tuya. Como sea, en la larga carrera encontrarás que es como una fuga lenta. Finalmente habrá una explosión y te encontrarás a Tí mismo “fuera de servicio” espiritualmente. ¿Recuerda el viejo dicho: “Basura entra, basura sale”. La Biblia dice: “…No os engañéis: Dios no puede ser burlado. Un hombre cosecha lo que siembra…” (Gálatas 6:7). Una mente abierta es buena. Igual que una ventana abierta. Como sea, ponemos un mosquitero a la ventana para mantener a los insectos fuera. Trata tu mente como una ventana que tenga un mosquitero: “…Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo noble, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna o alabanza, en estas cosas pensad…” (Filipenses 4:8).

ATESORA LA PALABRA DE DIOS EN TU CORAZÓN

Mantente constante en el estudio y memorización de la Biblia. Un esfuerzo diligente para conocer mejor la Palabra de Dios resultará en una relación creciente y vibrante con Él. Agregando, puedes leer biografías misioneras inspiradoras que te recuerden de las grandes cosas que Dios puede hacer con una vida que está totalmente rendida a Él.

TOMA RIESGOS

¡Mantente fuera de tu zona de confort! Decide ahora mismo que no estás justamente “en el término de tu viaje misionero a corto plazo,” sino realmente en el principio de un nuevo ministerio. Planea vivir en una manera que puedas continuar estirando el nivel de fe que tienes ahora. Pon tu confianza en Dios. Busca escuchar su voz, obedece y pon en práctica todo lo que has aprendido. ¡Vivir radicalmente alimenta a una fe radical!

CONCLUSIÓN

¿Te das cuenta que el acto de caminar en realidad requiere que establezcas tú mismo un balance? Así como tu pones un pie en frente del otro, estás literalmente inclinándote hacia delante sin balance. Si nunca tomaras el riesgo de estar fuera de balance, estarías pegado en un lugar. Así es en la vida y la fe. El hecho de salir y tener un poco de desbalance es el acto mismo que te permite avanzar espiritualmente. Piensa sobre los grandes pasos que tomaste para ir a un viaje misionero a corto plazo y mira como estás creciendo. Así que sigue tomando riesgos, siguiendo las imaginaciones salvajes de Dios y estando en el lugar donde sólo tendrás éxito si confías en Él y sólo en Él. Esta es una manera más de asegurar que tu viaje misionero a corto plazo tendrá una duración de largo plazo.

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