COVID-19, Cristianismo, Pandemia

La iglesia nunca cerró

Como todos, deseo volver a la normalidad de nuestras congregaciones pero ¿a qué precio? ¿Estamos preparados para atender a las ovejas sin exponerlas? Abrir solo por abrir no tiene sentido. Necesitamos prepararnos adecuadamente. Al corto de vista y de recuerdo, con escasa capacidad de aprendizaje y nula sabiduría, la Biblia le llama necio. En algunas traducciones más actuales, directamente se le llama tonto. ¿Estaremos siendo nosotros necios y tontos? Y es que el necio no solo es aquel que dice en su corazón “No hay Dios” (Salmo 53:1), sino también aquel que, aún estando plenamente consciente de la existencia de un Ser Superior cree que lo que hace está bien y no escucha el consejo de nadie (Proverbios 12:15). Defiende su postura desde la agresividad, porque la razón y la legitimidad le han abandonado (Proverbios 12:16) y su diversión está en hacer necedades (Proverbios 10:23). Sin embargo no suele querer ver que su final viene asociado a su mucha necedad y que él mismo prepara el camino de su destrucción (Proverbios 5:23). Hoy cierro esta reflexión con palabras más directas aún de parte del propio Salomón, que son más relevantes que nunca para nosotros en estos días que vivimos: “¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla, y los necios aborrecerán el conocimiento?” (Proverbios 1:22). Ciertamente, es como para hacernos pensar.