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Bestiario Bíblico | El Behemot

Por Fernando E. Alvarado*

La palabra hebrea Behemot (בְּהֵמוֹת, behemoth) mencionada en la Biblia se refiere, en general, a los grandes animales terrestres, domésticos o salvajes, los cuales también pueden ser llamados bestias o fieras (Deut 28:26; 32:24; Isa 18:6; Hab 2:17) y en particular, puede referirse a una clase de animal mitológico o, por lo menos, desconocido en la actualidad. Es mencionado de forma particular en el libro de Job:

“Echa un vistazo al Behemot, a quien hice, al igual que a ti. Come hierba como un buey. Mira qué fuertes son sus lomos y los músculos de su vientre. Su rabo es tan fuerte como un cedro; los tendones de sus muslos se entrelazan. Sus huesos son tubos de bronce; sus extremidades son barras de hierro. Es un excelente ejemplo de la obra de Dios, y solo su Creador puede amenazarlo. Las montañas le ofrecen su mejor alimento, donde juegan los animales salvajes. Se tiende bajo los lotos donde los juncos del pantano lo esconden. Las plantas de loto le dan sombra entre los sauces junto al arroyo. El río tempestuoso no le molesta, ni le preocupa cuando el creciente Jordán se arremolina a su alrededor. Nadie puede sorprenderlo con la guardia baja ni ponerle un aro en la nariz para llevárselo.” (Job 40:15–24, NTV).[1]

No sabemos exactamente qué es un Behemot, pero en Job 40:15-24 se nos ofrecen algunas pistas. Behemot es conocido para Job, un herbívoro (versículo 15), vive cerca del agua (versículos 21–22), es muy fuerte (versículos 16–18), y solo su Creador puede domarlo. Se nos dice también que es imposible capturar a un Behemot (versículo 24).

Una opinión bastante generalizada es que se trata del hipopótamo. Sin embargo, un examen riguroso del texto no apoya esta idea. En opinión de los creacionistas de tierra joven, muchos de los cuales creen en la contemporaneidad de los dinosaurios con el hombre, a la vez que descartan la hipótesis de un largo desarrollo transformista de la vida sobre la tierra, la descripción del Behemot concuerda con la de un brontosaurio, el gran reptil vegetariano, especialmente la descripción de su cola (Job 40:17).[2]

Mientras que algunos insisten en que el Behemot puede ser un cocodrilo o un hipopótamo, lo más probable es que la palabra se refiera a una bestia o animal legendario, mitológico, similar a Leviatán.[3]

¿HIPOPÓTAMO O SER MITOLÓGICO?

La identificación tradicional de behemot ha sido el hipopótamo, ya que este a menudo era asociado con las fuerzas del caos. En la religión egipcia el rey, en el papel del dios Horus, cazaba hipopótamos, que simbolizaban a Set, el dios del caos, asesino de Osiris, el padre de Horus. Después de ganar la batalla, Horus asumía el trono egipcio y establecía el orden.

Desde el descubrimiento de textos ugaríticos que identifican a Leviatán (Job 41:1) como un personaje mítico, la identificación de behemot como hipopótamo ha sido cuestionada. Algunos textos posbíblicos confirman el carácter mitológico de ambas bestias. Por ejemplo, 1 Enoc 60:7–9 nos dice acerca de Behemot:

“Y ese día se distribuirán dos monstruos, un monstruo femenino, llamado Leviatán, para habitar en las profundidades del mar, sobre las fuentes de las aguas. Pero el masculino se llama Behemot, quien ocupa, con su pecho, un desierto vacío llamado Dêndâin, al este del jardín donde habitarán los elegidos y los santos, donde fue llevado mi abuelo, el séptimo de Adán, el primero de los hombres a quien el Señor de los espíritus hizo. Y le pedí a ese otro ángel que me mostrara el poder de esos monstruos, cómo se separaron en un día, y que uno descendió a las profundidades del mar y el otro a la tierra del desierto.”[4]

2 Esdras 6:49–52 también nos habla del Behemot:

“Entonces ordenaste dos seres vivientes, a uno lo llamaste Behemot, y al otro Leviatán; y separaste al uno del otro, porque la séptima parte (es decir, donde se reunían las aguas) no podía contenerlos a ambos. A Behemot diste una parte, que se secó al tercer día, para que habitase en la misma parte, donde hay mil colinas: Pero a Leviatán le diste la séptima parte, es decir, la húmeda; y lo has guardado para que sea devorado por quien tú quieras y cuando quieras.”

Estos textos sugieren que Behemot, como leviatán, en los mitos ugaríticos, tenía un prototipo en la mitología preisraelita, tal vez entendido como un monstruo primordial, un símbolo mítico del caos al que solo Dios podía controlar.[5]

BEHEMOT ¿EL NOMBRE DE UN DEMONIO?

En algunas leyendas hebreas tanto Leviatán como Behemot son criaturas enemigas que se enfrentaron al principio de los tiempos y han de ser destruidas por Dios antes de que acaben con su Creación. Otras versiones de estas leyendas sostienen por el contrario que la batalla entre los monstruos no fue al principio, sino que será el día del Juicio Final.

Durante la Edad Media Behemot llegó a ser el nombre de un demonio (el demonio de la gula) y representado en forma de elefante. A menudo era descrito como un ser horripilante, un animal, una bestia tan gigantesca como repulsiva, tanto así que su nombre era usado como sinónimo de lo grotesco y desmesurado. Esto, sin embargo, carece de apoyo bíblico.

Lo que sí es evidente a partir del texto bíblico es que la alusión al Behemot es la aproximación al clímax que se alcanza en el leviatán. El escritor inspirado comenzó (Job 38) con la fundación de la tierra, avanzó a los poderes de la naturaleza inanimada, luego a través de los fenómenos menores de la vida animal al mayor de los cuadrúpedos (Behemot), para terminar con el invulnerable, indomable Leviatán (Job 41:34),[6] el cual solo puede ser sometido por Dios.

El mensaje es claro: Ni Behemot ni Leviatán con su fuerza rivalizan con Dios (de hecho, nada puede hacerlo). Dios está por encima de todo, el está en una categoría aparte y por sobre todo. Cuando Job cuestionó a Dios, Dios le dijo que estuviera listo para ser interrogado. Entonces, Dios señala a Behemot y al Leviatán, pidiéndole a Job que compare su incapacidad para cazar y someter a estas temibles bestias con la capacidad de Dios para crearlas y someterlas a su voluntad. ¡Verdaderamente nuestro Dios es poderoso y majestuoso! Él es digno de nuestra adoración, respeto y asombro. Él ha sometido las fuerzas del caos y su poder es infinito e incuestionable. Tal descubrimiento lleva a Job a concluir:

«Sé que todo lo puedes, y que nadie puede detenerte. Tú preguntaste: “¿Quién es este que pone en duda mi sabiduría con tanta ignorancia?”. Soy yo y hablaba de cosas sobre las que no sabía nada, cosas demasiado maravillosas para mí.» (Job 42:2-3, NTV)

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:


[1] Michael Halcomb, «Behemot», ed. John D. Barry y Lazarus Wentz, Diccionario Bíblico Lexham (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014).

[2] Samuel Vila Ventura, Nuevo diccionario biblico ilustrado (TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1985), 107.

[3] John D. Barry et al., eds., «Behemoth», The Lexham Bible Dictionary (Bellingham, WA: Lexham Press, 2016).

[4] George H. Schodde, ed., El libro de Enoc con Introducción y Notas, trans. Laura Herrera (Bellingham, WA: Editorial Tesoro Bíblico, 2020).

[5] Patricia A. MacNicoll, «BEHEMOT», ed. Samuel Pagán, David Gómez Ruiz, y Marcos Antonio Eduino Pereira, Diccionario Bíblico Eerdmans (Miami Gardens, FL: Editorial Patmos, 2016), 235–236.

[6] G. E. Post, «BEHEMOTH», ed. James Hastings et al., A Dictionary of the Bible: Dealing with Its Language, Literature, and Contents Including the Biblical Theology (New York; Edinburgh: Charles Scribner’s Sons; T. & T. Clark, 1911–1912), 266.

ACERCA DEL AUTOR:

* Fernando E. Alvarado es escritor, pastor y maestro. Nacido el 19 de Abril de 1980 en la Ciudad de Sonsonate, El Salvador. Licenciada en Ciencias de la Educación, especialidad en Ciencias Sociales de la Universidad de Sonsonate. Graduado en Teología del Instituto Bíblico Betel de las Asambleas de Dios, Anexo Chalatenango Norte y especializado en Misiones en el Centro de Capacitación Misionera (CCM) de la Ciudad de Guatemala. También cuenta con diplomados en Fonética, Misiones Transculturales y Comunicación Transcultural otorgados por el Centro de Formación Misionera de las Asambleas de Dios de El Salvador (CAMAD). El pastor Alvarado también cuenta con formación en teología islámica y diplomados en Ley Sharia otorgados por la Asociación Cultural Islámica Chiita de El Salvador y la Comunidad Islámica Salvadoreña (Sunni). También es especialista en teología mormona, habiéndose graduado del Instituto de Religión SUD en la Ciudad de San Salvador. El pastor Alvarado es miembro de la Society of Evangelical Arminians (SEA). Está casado con Cesia Abigail Cruz de Alvarado, también pastora y ministra licenciada de las Asambleas de Dios. Es el pastor principal del Templo Cristiano Maranatha (Asambleas de Dios), una congregación local ubicada en la ciudad de Tejutla, Chalatenango.

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