Bautismo en el Espíritu Santo, Glosolalia, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

3 Maneras en que las personas malinterpretan las lenguas como «evidencia inicial» del bautismo en el Espíritu

Por Fernando E. Alvarado

Los pentecostales clásicos solemos afirmar que la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo es hablar en otras lenguas. Las Confesiones de Fe de las principales denominaciones pentecostales así lo afirman:

“[Creemos que] El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija.”[1]
“[Creemos] En hablar en otras lenguas, como el Espíritu dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo.”[2]
“Creemos que el bautismo Pentecostal y el fuego del Espíritu Santo son obtenidos por el acto definitivo de la apropiación de la fe por parte del creyente plenamente purificado, y la evidencia inicial de la recepción de esta experiencia es hablar en otras lenguas según el Espíritu Santo dirija (Lucas 11:13; Hechos 1:5; 2:1-4; 8:17; 10:44-46; 19:6).”[3]
“Creemos en el bautismo del Espíritu Santo para todos los creyentes con la evidencia inicial de hablar en lenguas (Joel 2:28, 29; Hechos 2:3,4,38,39; Hechos 10:44-46; Hechos 19:16), y en la operación de los dones y frutos del Espíritu Santo (Romanos 12:6-8; Gálatas 5:22,23 y 1 Corintios 12:8-11; 28-30).”[4]

Algunas personas tanto fuera como dentro del movimiento pentecostal (principalmente carismáticos y neopentecostales) se oponen a la doctrina de la evidencia inicial diciendo que hay otras evidencias posibles, como una vida justa, un testimonio empoderado, participar en los dones espirituales y otras señales de la obra del Espíritu. ¡Les parece absurdo que los pentecostales clásicos insistamos en defender esta doctrina! Sin embargo, como he podido comprobar ¡no siempre comprenden lo que los evidencialistas queremos decir cuando afirmamos que la glosolalia es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu. Para empezar…

1. LA DOCTRINA DE LA EVIDENCIA INICIAL NO SIGNIFICA QUE LAS LENGUAS SON LA ÚNICA EVIDENCIA DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO.

Más bien, la declaración «inicial» indica que podría, y de hecho debería, haber evidencia posterior como las enumeradas anteriormente (palabra de sabiduría, milagros, sanidades, etc.). Si las lenguas son la única evidencia, entonces el calificativo “inicial” sería innecesario.

Hablar en lenguas no es la única señal de que una persona ha sido bautizada en el Espíritu Santo. ¡Jamás hemos afirmado tal cosa! Cuando Jesús les dijo a los discípulos que los iba a bautizar en el Espíritu Santo, ni siquiera mencionó las lenguas. En cambio, se enfocó en el hecho de que esto era una preparación para su ministerio. Dijo que recibirían poder para testificar de Jesucristo en todo el mundo (Lucas 24:49, Hechos 1:8).

Una señal de que los primeros creyentes fueron bautizados en el Espíritu Santo puede hallarse en el hecho de que “cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” (Hechos 4:31). Los sueños, las visiones y la profecía también se presentan como indicadores de que uno había sido bautizado en el Espíritu Santo (Hechos 2:17).

Considerando el énfasis bíblico en la relación entre el Espíritu y el amor (Romanos 5:5 y 1 Corintios 13), William J. Seymour, líder del Avivamiento de la Calle Azusa, vio el amor como la señal clave del bautismo del Espíritu. Escribió que si su vida no «se mide con los frutos del Espíritu… no tiene el bautismo con el Espíritu Santo».[5] A la luz de todo lo anterior, sería justo decir que hay muchas señales del bautismo en el Espíritu Santo.

Así pues, cuando los pentecostales clásicos afirmamos que hablar en lenguas es la evidencia inicial de que una persona ha experimentado el bautismo en el Espíritu Santo, esto no significa que no haya otros indicadores que deban encontrarse después de esta evidencia inicial. Las evidencias de la llenura del Espíritu Santo incluyen una pasión mucho mayor por las almas; una mayor reverencia por la Palabra de Dios, y un mayor amor hacia los demás, así como la profundización de la vida de oración y el compromiso de ayudar a nuestro prójimo.

Creemos, no obstante, que así como la evidencia inicial no anula la realidad de otras señales posteriores sino que abre la puerta a ellas de una forma excepcional, de la misma forma esas otras señales no pueden invalidar la necesidad de una evidencia inicial que valide o ratifica la experiencia carismática conocida como bautismo en el Espíritu Santo.

2. LA DOCTRINA DE LA EVIDENCIA INICIAL NO SIGNIFICA QUE EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO SE TRATA SOLO DE OBTENER LA CAPACIDAD DE HABLAR EN LENGUAS.

Más bien, los pentecostales clásicos generalmente enfatizamos que aquellos que son bautizados en el Espíritu reciben poder para testificar (Hechos 1:8).  Muchos hablaron en lenguas una sola vez en su vida y no pueden volver a hacerlo porque fueron bautizados en el Espíritu Santo pero no tienen el don de lenguas (aunque manifiesten claramente otros, como los dones de sanidades, milagros, palabra de ciencia, etc.), ya que la glosolalia como evidencia inicial y las lenguas como don del Espíritu otorgado a algunos creyentes, son dos cosas distintas y muy distinguibles en Hechos 2 y 1 Corintios 12-14. Usar pasajes como: “¿Acaso tienen todos dones de sanidad? ¿Acaso hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos?” (1 Corintios 12:30) es simplemente inútil como prueba en contra de la evidencia inicial.

3. LA DOCTRINA DE LA EVIDENCIA INICIAL NO SIGNIFICA QUE LOS CRISTIANOS QUE NO HAN HABLADO EN LENGUAS NO TIENEN EL ESPÍRITU SANTO MORANDO DENTRO DE ELLOS.

Más bien, los pentecostales clásicos afirmamos que todos los cristianos reciben el Espíritu cuando ponen su fe en Dios y que el Espíritu estará activo en sus vidas de muchas maneras diferentes, ya sea que hablen en lenguas o no.

Esto es así porque el Espíritu Santo no es externo para los creyentes que todavía no han sido bautizados en el Espíritu. El Espíritu obra internamente en una persona que se arrepiente y cree para efectuar el nuevo nacimiento; Él no se aleja para regresar en el momento en que la persona recibe la plenitud. El bautismo en el Espíritu es más bien una experiencia incontenible del Espíritu que ya mora en el creyente.

Lo que los pentecostales clásicos sí creemos es que el bautismo en el Espíritu Santo abre al receptor a una amplia gama de dones espirituales cada vez más frecuentes como consecuencia natural de haberse ya sometido a algo sobrenatural y supraracional al dejarse saturar por el Espíritu. Esto, sin embargo, no excluye de los dones espirituales a quienes no han recibido la plenitud del Espíritu.

El Antiguo Testamento y los evangelios muestran que la mayoría de los dones fueron ejercidos antes del Día de Pentecostés (Mateo 10:1; Marcos 3:15; Lucas 9:1), lo cual explica por qué muchos creyentes que no han recibido el bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas pueden, ejerciendo su fe, efectuar sanidades o manifestar cualquier otro tipo de dones espirituales. Sin embargo también es evidente que fue sólo después del derramamiento del Espíritu ese día que entre el pueblo de Dios operaron con mayor frecuencia y una variedad más amplia de dones espirituales.

EN CONCLUSIÓN

El hablar en lenguas fue una parte integral del bautismo en el Espíritu en el Libro de los Hechos. Es la única manifestación asociada al bautismo en el Espíritu Santo que se presenta explícitamente como evidencia que prueba la autenticidad de la experiencia, y sobre esa base debe considerarse normativa (Hechos 2:1–21; 10:44–48; 19:1–7). En sentido contrario, quienes se oponen a las lenguas como evidencia inicial deben reconocer que en ninguna parte en las Escrituras se indica que uno puede ser bautizado en el Espíritu sin hablar en lenguas. Así pues, la doctrina pentecostal de hablar en lenguas como “evidencia física inicial” afirma con total claridad que las lenguas constituyen el acompañamiento inicial y empírico del bautismo en el Espíritu Santo.

BIBLIOGRAFÍA


[1] Declaración de Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios, Art. 8.

[2] Declaración de Fe de la Iglesia de Dios en Latinoamérica, Art. 9.

[3] Manual de la Iglesia Internacional de Santidad Pentecostal, pp. 15.

[4] Tenets Of The Church Of Pentecost, Art. 7.

[5] William J. Seymour, “To the Baptized Saints,” Apostolic Faith (Los Angeles), 1:9, June-September 1907, 2.1

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