Igualitarismo, Legalismo, Mujeres, Vida Cristiana

Mujeres y el uso de pantalones ¿Lo prohíbe la Biblia?

Por Fernando E. Alvarado

¿Cómo deben vestir las mujeres cristianas? Es una pregunta fácil de responder: Las mujeres cristianas deben vestirse de tal manera que honren a Dios con su cuerpo. Ese es un principio bien explicado en la Biblia y no tiene ninguna objeción (Romanos 12:1; 1 Corintios 6:19-20). El problema está en que este principio es aplicable tanto para hombres como para mujeres, y muchas personas (sobre todo algunos predicadores), con toda su buena voluntad, solo se lo recuerdan a las mujeres, destapando en el proceso un problema aún mayor de fondo. Ahora bien, si la mujer debe vestir decentemente, ¿Qué tipo de ropa debe usar para encajar con lo decente? ¿Debe usar sólo vestidos largos y ropa poco atractiva visualmente? ¿Faldas o pantalones? Y esto nos lleva a la pregunta que nos compete en esta ocasión: ¿Es pecado que una mujer use pantalones? Esta es una pregunta que surge de manera recurrente en ciertos círculos de creyentes, sobre todo en culturas como las nuestras y dependiendo del trasfondo denominacional. Y es que el uso de pantalones en la mujer ha sido un tema muy controversial en algunas iglesias, sobre todo en aquellas de corte pentecostal, las cuales frecuentemente tienden a satanizar su uso.

EL ORIGEN DEL PROBLEMA

La confusión de si la mujer puede o no puede usar pantalones viene de algo que aparece en la ley de Moisés, que realmente no tiene nada que ver con pantalones propiamente dicho. El pasaje en cuestión dice:

“La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al señor tu Dios.” (Deuteronomio 22:5, LBLA)

La Nueva Traducción Viviente traduce Deuteronomio 22:5 de la siguiente manera:

“Una mujer no debe vestirse con ropa de hombre, y un hombre no debe vestirse con ropa de mujer. Cualquiera que hace algo así es detestable a los ojos del Señor tu Dios.”

Cualquiera sea la versión que uses, la Palabra de Dios especifica en Deuteronomio 22:5 que la mujer no debe usar ropa de varones y ni los hombres debe usar ropa de mujeres. El mandato es claro. No obstante, fundamentar en dicho versículo la prohibición para la mujer a usar pantalones sería absurdo y una traición al sentido del texto. Consideremos lo siguiente:

(1) Las mujeres no usaban pantalones en esa época, ya que ni siquiera existían; por ende, en la mentalidad del escritor sagrado, ni muy remotamente pensó en los pantalones al escribir esas palabras, ya que no intentaba prohibir algo que jamás había ocurrido, jamás había visto, ni sabía que iba a ocurrir. Quienes piensan que Deuteronomio 22:5 se refiere a los pantalones en la mujer, sustituyen la intención del autor por su propia interpretación; es decir, le añaden a la Palabra un significado que jamás tuvo.

(2) Por si lo anterior no fuera suficiente, en esa época ciertamente los hombres no andaban de pantalones tampoco. De manera que no había una alusión a lo que nosotros hoy conocemos como pantalones.

(3) El contexto nos indica claramente que la preocupación de Dios en ese momento estaba centrada en el hecho de que el hombre y la mujer deben vestir de una manera que puedan ser claramente identificados como masculino y femenino. Esto era así para que no hubiera confusión de roles, y que tampoco se formara un hombre con tendencia femenina o una mujer con tendencia masculina.

La referencia del texto en Deuteronomio no tiene nada que ver con el uso de pantalones, pues estos ni siquiera existían, sino más bien a formas y estilos femeninos que pudieran ser usados por el hombre o formas y estilos masculinos que pudieran ser usados por las mujeres. Esto contribuiría a confundir a la población y crear amaneramientos en los hombres o, en el caso de las mujeres, a crear un estilo varonil. Los pantalones, sin embargo, no necesariamente constituyen una vestimenta que haga lucir varonil a la mujer y, por tanto, los pantalones no entran en la categoría de vestimenta prohibida para la mujer. Lamentablemente este texto ha sido sacado de contexto y muchas son las iglesias que prohíben el uso de pantalones a las mujeres, pensando que esto es parte de la prohibición establecida en el Antiguo Testamento.

ANÁLISIS DEL CONTEXTO DE DEUTERONOMIO 22:5

En la época en que se dieron estás palabras, los cananeos y otros pueblos adoraban a muchos dioses de la fertilidad. El culto a estos dioses incluía el homosexualismo y el que personas se vistieran como travestis para cometer actos sexuales (Levíticos 18:22, Levíticos 20:13 y 1 Reyes 14:24). El vocablo hebreo kadesh (“sagrado”) es usado con frecuencia en el Antiguo Testamento para referirse a los “prostitutos sagrados”, hombres de los pueblos vecinos de Israel que ejercían la prostitución en los templos paganos. Esta práctica, “abominable” e idolátrica, incluía prácticas homosexuales, pues estos hombres, generalmente castrados (eunucos), se vestían como mujeres y se acostaban con hombres como parte de sus ritos de fertilidad. Al Dios pedirle a los israelitas que no se vistieran como travestis, es claro que el Señor deseaba que Israel desistiera de imitar las costumbres paganas e involucrase en la adoración a los dioses cananeos.

Smiling women

ENTONCES, ¿CUÁL ES LA ENSEÑANZA REAL DE DEUTERONOMIO 22:5?

La Biblia, y particularmente Deuteronomio 22:5, se opone al travestismo y a cualquier otra manifestación de homosexualidad, no a que la mujer use pantalones. El travestismo es la tendencia a manifestarse ante los demás con ropas y ornamentos propios del sexo contrario al que somáticamente se posee. Es una manifestación de la transexualidad, si ésta es auténtica. Y es una simple manifestación viciosa y reflejo de la inversión sexual si solo responde a una moda, a un desafío, o a un hábito perturbador. La Biblia, sin embargo, es clara en su condena del travestismo y la homosexualidad (Romanos 1:18-32; 1 Corintios 6:9-10; Deuteronomio 22:5). La palabra griega que generalmente se traduce “afeminados” o “los que se echan con varones” en 1 Corintios 6:9, significa literalmente “hombres afeminados”.

Afirmar que Deuteronomio 22:5 prohíbe que las mujeres usen pantalones es traicionar el sentido del texto, tergiversar el significado que el autor quiso darle y hacer mal uso de las reglas de interpretación bíblica, las cuales nos obligan a considera el contexto de un versículo y el entorno cultural en el cual fue dicho. Deuteronomio 22:5 simplemente pone en evidencia un principio bíblico muy importante: Dios desde el inicio ha querido dejar bien claro, ha demarcado lo que es el sexo masculino del sexo femenino, y eso es algo que nosotros tenemos que modelar; desde la forma de hablar, nuestros ademanes, y la forma de vestir. Entonces, no hace bien, no es de provecho para una generación joven, ver mujeres luciendo como si fueran hombres, o ver hombres luciendo como si fueran mujeres, porque no es propio del género que Dios le ha otorgado al uno o al otro. Estas pautas sobre la manera de vestir indican claramente que a Dios no le gusta el tipo de ropa que hace femeninos a los hombres, que hace que las mujeres parezcan masculinas o que hace difícil distinguir ambos sexos. Nada más y nada menos.

PERO ¿ES QUE ACASO LOS PANTALONES NO SON ROPA DE HOMBRE?

No exclusivamente. ¿Sabía usted que en la época cuando Moisés escribió esto no existían los pantalones largos? Los trajes de hombres y mujeres eran bien parecidos. Solo algunos detalles hacían la diferencia, como la ropa íntima. En ese tiempo, los hombres usaban una vestimenta del tipo falda, así como las mujeres. Lo que diferenciaba la ropa masculina de la femenina era una especie de cinto. El del hombre era de tonalidad más neutra, y el de la mujer era de colores vivos. Claro que la Biblia fue inspirada por Dios para tener valor a través de todos los tiempos, inclusive en un futuro bien distante, entonces podemos creer que Él ya preveía que la vestimenta pasaría por una revolución, al punto de que las ropas masculinas y las femeninas serían bien distintas. ¿Cómo será que ese concepto de Deuteronomio 22:5 se aplica en los días actuales? En Escocia, por ejemplo, la costumbre de los hombres es usar falda. ¿Será que Dios dejará de amar y salvar a los escoceses por eso? De ninguna manera. Tal vestimenta es parte de la cultura de ellos. Así, si algún pastor quiere afirmar una doctrina sobre la vestimenta en la Biblia, sin tener en cuenta el contexto histórico, tendrá también que enseñar a los varones de su iglesia que deben volver a usar túnicas (la ropa masculina en los tiempos bíblicos a la que se refiere Deuteronomio 22:5), parecidas a faldas.

Considera lo siguiente: Hoy en día, hombres y mujeres usan varias prendas de ropa del mismo tipo: camisas, chalecos, sombreros, camisetas tipo polo, medias, saco, chaqueta, y claro, pantalones. Pero estas piezas tienen características específicas que las hacen lucir totalmente diferentes para cada género, tal como ocurría en tiempos bíblicos cuando ambos, hombres y mujeres, usaban túnicas con diseños muy similares y la única diferencia era el color del cinto. De hecho, la diferencia entre un moderno pantalón de mujer y un pantalón masculino son mayores que las que podrían encontrarse entre la túnica de un hombre y la de una mujer en tiempos bíblicos. Cualquiera puede notar la diferencia entre un pantalón de hombre y los pantalones de mujer. Es muy fácil mirar un par de pantalones y decir si son de hombre o de mujer. Sus particularidades, modelo, estampado y corte hacen toda la diferencia. Sus colores, con bordados delicados y botones totalmente femeninos, marcan una diferencia. Su diseño bien entallado, con características apropiadas para el cuerpo de la mujer no nos dejan errar. Esos puntos hacen toda la diferencia. Una mujer no adquiere características masculinas por usar un pantalón, después de todo, la pieza para el público masculino está confeccionada con un estilo completamente distinto. Podemos encontrar muchos confeccionados con decencia, elegancia y femineidad, los cuales cumplen los requisitos bíblicos de vestuario para la mujer cristiana.

CUIDADO CON LOS EXTREMOS

Cuidémonos de los extremos: Muchos cristianos, víctimas del legalismo y creyendo en una santidad basada en las apariencias, por mucho tiempo han pensado que los pantalones son únicamente apropiados para hombres. Aún hoy en día, algunos líderes religiosos han concluido que la mujer no debiera usar pantalones. La Biblia, sin embargo, no enseña tal cosa.

El otro extremo es el libertinaje. Usar de nuestra libertad cristiana como pretexto para pecar o justificar nuestra entrega a las pasiones de la carne. Lo que Dios le pidió a Israel en Deuteronomio 22:5 hace miles de años también se aplica a los creyentes del presente, pero no en el sentido de prohibir el uso de pantalones a las mujeres. Aunque el culto a los dioses de la fertilidad no son la moda hoy en día, aun hay personas que en el presente se visten como travestis u optan por usar modas que son indecentes e incitan el pecar. El que una mujer cristiana use pantalones diseñados para mujeres no es pecado, pero si es pecado el que una mujer use pantalones con diseños indecentes y que incitan a la inmoralidad (principio de la decencia y la modestia en el vestir). De igual forma, una mujer que usa pantalones de varón para practicar el homosexualismo o vestirse como travesti está pecando (Apocalipsis 21:8 y 22:15).

Ni las mujeres ni los varones debiéramos abusar de nuestra libertad en Cristo, pues la Biblia también nos manda lo siguiente:

“Tengan cuidado de que su libertad no se convierta en motivo de tropiezo para los débiles.” (1 Corintios 8:9, NVI).

Debemos ser sensibles y preocuparnos por el bienestar espiritual de los demás. Aquella mujer cristiana que usa pantalones con limpia conciencia, pero que ha de visitar lugares o iglesias donde su creencia se los prohíbe, debe evitar ser piedra de tropiezo para ellos, respetando su conciencia débil, hasta que Dios pueda darles más iluminación en ese tema y puedan llegar a la misma conclusión a la que nosotros hemos llegado. Yo creo que sensibilidad es algo vital para el creyente, y tenemos las instrucciones de Pablo en 1 Corintios 8, donde nos habla de otro tema que tenía que ver con comer o no carne sacrificada a los ídolos, pero donde él claramente nos dice que no debiéramos ser piedra de tropiezo para el hermano. Entonces, la ley del amor es lo que debe imperar en nosotros, la ley del amor de Cristo por el hermano; y eso es válido no solamente para los pantalones, sino para múltiples otras áreas donde tenemos diferencias. Cuando vamos a visitar o vamos a ser parte de esa cultura, debiéramos conocer lo que ellos creen, lo que no creen, lo que aceptan o lo que rechazan, y no convertirnos nosotros en piedras de tropiezo y simplemente querer decir “esto es lo que yo creo”, “esto es lo que yo voy a hacer”, y “esto lo que yo voy a imponer: ellos tienen que cambiar”. Eso no sería congruente con la ley del amor. Y yo creo que, si hay algo que está claro, es que la ley del amor prevalece por encima de estas preferencias. La ley del amor prevalece por encima de estas preferencias. No estamos hablando de un principio de verdad, no vamos a negociar la verdad, pero hay preferencias, y esas preferencias tenemos que reconocerlas y respetarlas y respetar a ese hermano. Yo creo que aquel que es más espiritual o que piensa que es más espiritual, debiera responder con sensibilidad a aquellos de conciencias débiles.

2 comentarios en “Mujeres y el uso de pantalones ¿Lo prohíbe la Biblia?”

  1. Gracias por su repuesta yo nací en una congregación legalistas me gusta el pantalón y me gusta las falda pero me proiben el pantalón Yo amo la palabra de DIOS y se que ella dice Que sin santidad nadie verá al señor 🤓

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