Distintivos del Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

Cristocentricidad del Pentecostalismo

Por: Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

Son muchas las iglesias que no predican un mensaje Cristocéntrico. Es interesante notar que muchos cristianos no pueden ni darse cuenta de esto, incluso hay algunos que nunca han escuchado este término, por lo cual se preguntaran: ¿Qué es un mensaje Cristocéntrico? Pues es aquel que coloca al Señor Jesucristo en el centro de toda la prédica, porque Él es el autor de nuestra redención (Hebreos 12:2). Por Él todas las cosas existen y por Él todas fueron hechas (Colosenses 1:16). El auténtico pentecostalismo es, ante todo, un Evangelio Cristocéntrico.

Aunque desde su origen, ha sido percibido principalmente como un “movimiento del espíritu”, el Espíritu Santo no es el foco principal del pentecostalismo en absoluto. Más bien, es Cristo. La espiritualidad pentecostal está imbuida y anclada en un encuentro con Cristo en tanto que se le representa por sus múltiples roles como Salvador, sanador, bautizador con el Espíritu Santo y Rey que viene pronto. Todo lo que los pentecostales buscamos viene de Cristo: el que salva, el que sana, el que empodera con el Espíritu (y así brinda dones espirituales) y el que pronto cumplirá las esperanzas escatológicas cristianas.

Es a partir de este esquema cuádruple que emergió el término “Evangelio Completo”. El Espíritu Santo, más que ser el centro, es el intermediario que comunica a la iglesia del Señor todas las bendiciones que emanan de la persona de Cristo:

“Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes. Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.” (Juan 16:13-15, NVI)

Cualquiera que haya asistido a un típico servicio de adoración pentecostal de adoración rápidamente encontrará la expectación, deseo y hambre por “encontrarse con el Señor”. Como los cristianos de la iglesia primitiva, los misioneros y evangelistas pentecostales que van a las ciudades y pueblos en sus propios países o al extranjero a predicar el evangelio completo, no predican las buenas nuevas del Espíritu sino las de Cristo.

 

ENFOQUE CRISTOCÉNTRICO DE LA TEOLOGÍA PENTECOSTAL.

El esquema del evangelio completo emergió de la predicación y testificación pentecostal temprana. Una de las pioneras del pentecostalismo, la legendaria Aimee Semple McPherson acuñó el término evangelio “cuadrangular” durante una campaña evangelística en Oakland, California, en 1922, mientras hablaba de Cristo en sus cuatro roles como salvador, sanador, bautizador con el Espíritu y Rey que viene pronto. De esta predicación nació una de las denominaciones pentecostales más antiguas, la Iglesia Cuadrangular. Algunos otros pentecostales, provenientes principalmente de movimientos de Santidad, sumaron el papel de Cristo como santificador al esquema y así el término “Evangelio Completo” fue añadido al diccionario cristiano.[1]

La “cristocentricidad” del mensaje predicado por nosotros, los pentecostales, se refleja en los 4 postulados básicos o verdades cardinales del pentecostalismo clásico:

 

  1. Cristo como Salvador: El primer y más importante aspecto de la doctrina pentecostal es que Jesucristo es el único medio de salvación para la persona. La salvación no es por obras sino por gracia por medio de la fe, nadie se puede salvar a sí mismo (Efesios 2:8). Los pentecostales creemos que Jesucristo, vino a la tierra y murió en nuestro lugar. La muerte de Jesús, fue un pago infinito por nuestros pecados (2 Corintios 5:17). De esta manera, Jesús murió para pagar el castigo por nuestros pecados (Romanos 5:8). Él pagó el precio para que nosotros no lo tuviésemos que hacer. La resurrección de Jesús de entre los muertos probó que Su muerte fue suficiente para pagar el castigo por nuestros pecados. ¡Esa es la razón por la cual Jesús es el único Salvador! (Juan 14:6; Hechos 4:12). Y ese es el primer pilar de nuestra fe pentecostal.

 

  1. Cristo como Sanador: El rol de Cristo como sanador significa que mientras que los pentecostales valoramos muy positivamente el tratamiento médico, a la vez creemos en el continuo ministerio sanador de Cristo, ya sea físico o mental, gradual o instantáneo. El creyente pentecostal busca activamente y desea ansiosamente sanidades aquí y ahora.

 

  1. Cristo como Bautizador: El bautismo del Espíritu es el sello del pentecostalismo. A diferencia de la tradición cristiana general, en la que el bautismo del Espíritu es equiparado con el nuevo nacimiento y la justificación, los pentecostales lo consideran un segundo evento, una experiencia de empoderamiento para el servicio y la testificación. En su mayoría los pentecostales, si bien no todos, creemos que hablar en lenguas es la evidencia inicial de la recepción del bautismo del Espíritu. Todos los pentecostales creemos además que los dones carismáticos están disponibles para los cristianos bautizados por el Espíritu. Cristo es quien nos imparte dicha bendición.

 

  1. Cristo, el Rey que Viene: El asunto final del esquema del evangelio completo refleja el fervor escatológico de los pentecostales: esperan el retorno de Cristo para establecer el reino. De nuevo, esta es una creencia compartida por todos los otros cristianos. La vitalidad de la expectación pentecostal, en todo caso, es el ímpetu por “terminar el trabajo” de evangelizar el mundo. La promesa de Cristo antes de su ascensión de que el poder de lo alto haría testigos a todos sus seguidores (Hechos 1:8) ha sido abrazada literalmente. En el día de pentecostés esta promesa fue totalmente cumplida. Como consecuencia, los pentecostales creemos que ambos hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, tenemos acceso al poder del Cristo resucitado como resultado de la efusión del Espíritu al fin de los tiempos. Como resultado de esto, ha habido el despliegue de una empresa misionera sin precedentes –y es, más allá de toda duda, numéricamente exitosa.

 

Esta espiritualidad cristocéntrica del evangelio completo es lo que define al pentecostalismo. Y no es negociable. Todos los demás aspectos son secundarios y la diversidad del movimiento pentecostal testifica de ello: En el pentecostalismo podemos encontrar todo tipo de estructuras eclesiales, desde la autonomía de la iglesia local en el pentecostalismo escandinavo, pasando por el gobierno de tipo presbiteriano de las altamente organizadas Asambleas de Dios (USA), hasta las muy jerárquicas estructuras episcopales en muchas iglesias afroamericanas y del sur global. La diversidad y creatividad de los títulos para las iglesias pentecostales es asombrosa ¡Hasta el punto en que ocasionalmente a los pentecostales nos resulta difícil reconocernos entre nosotros mismos!

 

ENFOQUE CRISTOCÉNTRICO DE LA ESPIRITUALIDAD PENTECOSTAL.

La espiritualidad pentecostal es la conciencia y experiencia personal y directa de la morada continua y permanente del Espíritu Santo en la vida del creyente, por la cual el Cristo resucitado y glorificado es revelado, y el creyente es empoderado para testificar y adorar con la abundancia de su vida como es descrito en los Hechos y las Epístolas. Un aspecto característico de esta forma de vida es un amor por la Palabra de Dios, el fervor en la oración y la testificación en el mundo y hacia el mundo, y una preocupación de vivir por el poder del Espíritu Santo. Contrario a la mala concepción de muchos, los pentecostales a pesar de su énfasis en la experiencia, no abogan por el tipo de “entusiasmo” que separa de la Palabra de Dios: Los pentecostales somos tan amantes de la Palabra como cualquier otro creyente devoto de tradición reformada, luterana, metodista o cualquier otra. El deseo pentecostal entusiasta de experimentar a Dios y el poder del Espíritu Santo aquí y ahora descansa en la Palabra de Dios, la cual nos garantiza un acceso directo a Dios para todos.

 

CONCLUSIÓN.

Los pentecostales no nos avergonzamos al afirmar que poseemos un Evangelio Completo. Pero esto no con arrogancia. El término “Evangelio Completo” simplemente significa que el don de Dios para Su pueblo no carece de nada. Mientras que los seres humanos nunca pueden agotar la plenitud de Cristo, Cristo es la encarnación de todos los dones de Dios. Los pentecostales no somos “fanáticos del Espíritu” que ponen la experiencia subjetiva por encima de la Palabra y otorgan a Cristo un papel secundario, como algunos quisieran caricaturizarnos. El Espíritu que ha llenado nuestros corazones no presta atención a sí mismo sino a Cristo, y a través de Cristo al Padre. La espiritualidad pentecostal se centra en Cristo y a Él vuelve una y otra vez.

 

REFERENCIAS:

[1] Se recomienda la lectura del brochure: Presentando el Evangelio Cuadrangular: Ministrando en Totalidad, Sanidad, Poder y Esperanza a través del Evangelio Cuadrangular. Publicado por la iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular.

 

 

 

 

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