Navidad

¿Importa la fecha exacta del nacimiento de Cristo?

Por: Pastor Fernando Ernesto Alvarado

Los cristianos que prefieren ignorar la Navidad indican el hecho de que la Biblia no proporciona la fecha del nacimiento de Cristo. Esto es cierto. Cristo no nació el 25 de diciembre. El 25 de diciembre puede no estar ni siquiera aproximado a la fecha en que nació Jesús. Es más, hay sobrados motivos para pensar que el nacimiento de nuestro Señor no ocurrió en esta fecha.

¿CUÁNDO NACIÓ JESÚS REALMENTE?

La Biblia nos proporciona evidencia segura de que Jesús no nació en diciembre, época de invierno en Palestina. En primer lugar, el censo decretado por el emperador romano César Augusto, quien mandó que se empadronara a todos. Todo el mundo tuvo que inscribirse en su propia ciudad, lo cual implicó para José y María hacer un viaje de una semana o más (Lucas 2:1-3). Independientemente de la época del año, a la gente no debió agradarle tener que cumplir con dicho decreto, que quizá tenía el objetivo de fijar impuestos y reclutar hombres para el servicio militar. Pero es poco probable que Augusto hubiera querido agravar la situación obligando a sus súbditos a hacer un largo y difícil viaje en pleno invierno.

Los rebaños de ovejas y los pastores proporcionan otra evidencia de que Jesús no nació en diciembre. La costumbre pastoril en época de primavera y verano en la antigua Palestina era la de hacer pastar a los rebaños en corrales de campo con pasturas en las noches de temperatura templada o suave. En esos días no guardaban a sus ovejas en el establo que usaban en otoño, invierno y días inclementes  La Biblia dice que los pastores vivían a campo raso y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños (Lucas 2:8). Los rebaños se quedaban al aire libre desde la semana antes de Pascua a finales de marzo y no volvían hasta mediados de noviembre. Pasaban el invierno resguardados en las majadas, y ese detalle basta para probar que la fecha tradicional de Nochebuena en invierno tiene pocas probabilidades de ser exacta, puesto que el Evangelio nos dice que los pastores estaban en los campos. Porque estaban afuera, cuidando el rebaño de los lobos, los pastores vieron a los ángeles cantando la buena noticia de que un Salvador había nacido en la ciudad de David. Por lo tanto, puede inferirse que el nacimiento de Cristo sólo podría haber ocurrido entre el 21 de marzo, fecha en que inicia la primavera en el hemisferio norte, y el 21 de septiembre, que es cuando comienza el otoño en esa región. Incluso podríamos suponer que Jesús nació tan lejos como en octubre del año 4 a.C.. ¿Cómo lo sabemos? Se puede calcular la temporada en que nació Jesús haciendo una cuenta regresiva a partir de su muerte, que tuvo lugar en la primavera, en la fecha de la Pascua el 14 de nisán, aproximadamente el 6 ó 7 de abril según nuestro calendario (Juan 19:14-16). Jesús tenía unos 30 años cuando comenzó su ministerio, el cual se supone duró tres años y medio. Eso significa que nació a principios de otoño, quizá en octubre (Lucas 3:23).

ALGO MÁS QUE UN DÍA EXACTO…

Llevemos esto un poco más lejos. Cristo no solo no nació el 25 de diciembre, sino que tampoco nació en el año en que se nos ha dicho que nació. Se calcula que Jesús nació algo antes de la muerte de Herodes el Grande, en el año 4 antes de la Era Cristiana. Una fecha entre el 6 y el 4 antes de la Era Cristiana concordaría con esa información histórica, como asume el relato de Mateo del nacimiento, y con lo relatado por Lucas (Lucas 3:23) de que Jesús tenía unos 30 años en el decimoquinto año del emperador Tiberio, estimado el año 27 o 28 de la Era Cristiana. Así pues, Cristo habría nacido en la segunda mitad de septiembre o a principios de octubre del año 4 a.C. y muerto entre el 6 y el 7 de abril del año 30 d.C.

Esto nos lleva a concluir lo siguiente: Rechazar la Navidad por no concordar con la fecha exacta es de por sí ridículo, ya que aún nuestro propio calendario y la numeración misma de nuestros años es incorrecta. Habría que modificar completamente nuestro sistema de contar los años, nuestro calendario en su totalidad. Puesto que la Biblia no nos da una fecha exacta, es obvio que para Dios no es tan importante cuándo ocurrió, sino el suceso en sí: La Encarnación de Cristo. Cristo no nació el 25 de diciembre ¿Y qué? Lo importante es que nació y se convirtió en nuestro Salvador. Lo importante es recordar, celebrar y honrar su nacimiento. Si el 25 de diciembre se eligió como la fecha para hacerlo ¿Cuál es el problema?

Con nuestro propio cumpleaños ocurre algo semejante: Celebramos el día en que nuestra madre nos dio a luz como el día en que nuestra vida inició, y a partir de ahí decimos que tenemos X, Y ó Z años de vida, pero eso no es cierto. Nuestra vida inició meses antes, al momento de la concepción. ¿Quién recuerda celebrar eso? ¿Nos molesta acaso cuando en nuestro cumpleaños se celebra una fecha que no es del todo correcta como el inicio de nuestra vida? ¡Para nada! Entonces, ¿Por qué exagerar el tema de la fecha exacta del nacimiento de Cristo?

¿POR QUÉ ENTONCES DICIEMBRE?

A pesar del dato anterior, todavía queda una interrogante: ¿Por qué, entonces, la Navidad se celebra en diciembre? la historia secular y las tradiciones de la época nos dan la respuesta. La información de una fiesta próxima a la Navidad es la del 18 de diciembre, cuando se celebraba el solsticio de invierno. Dicha festividad recibía el nombre de “Sol Invictus”, un culto al sol proveniente de la antigua Babilonia. Es bien sabido que el típico sincretismo del Imperio Romano los llevaba a incorporar rituales de las culturas propias de los países que dominaban. Ese día era propicio para sus orgías, en las que el sentido común y la razón eran adormecidos. También es sabido que al emperador romano se lo llamaba “Sol” y que así se le veneraba. Más adelante, por decreto imperial se obligó a los ciudadanos a adoptar la fe de los cristianos, a quienes antes el emperador perseguía y masacraba por millares. Posteriormente, se hizo coincidir la festividad del “Sol Invictus” con el día (cierto, pero no conocido) del nacimiento del Hijo de Dios; pero moviendo la festividad una semana adelante, el 25 de diciembre. Así pues, la Navidad comenzó a celebrarse el 25 de diciembre a partir del siglo IV. Tal cambio pretendía resaltar la prevalencia de Cristo sobre el sol: Cristo es el verdadero sol invicto (Malaquías 4:2) Los cristianos del siglo cuarto pretendían con ello cristianizar a los paganos y resaltar la victoria de Cristo sobre los distintos dioses de las naciones. Sólo Cristo merecía ser adorado. Y sólo su nacimiento recordada. El culto a Mitra, Tammuz o cualquier otro dios pagano debía ser exterminado. Asignarle a la Navidad la fecha del 25 de diciembre para su celebración fue el instrumento para lograr dicho objetivo.

LA NAVIDAD YA SE CELEBRABA ANTES.

A pesar de la adopción, en el siglo IV, del 25 de diciembre como fecha oficial para recordar el nacimiento de Cristo, cabe destacar que dicha festividad ya era celebrada antes del siglo IV aunque en otra fecha diferente (el 6 de enero) por las iglesias cristianas orientales de Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Constantinopla, Armenia y otras regiones, las cuales denominaban a esta fecha ‘Hagia Phota’ o ‘La Santa Luz’, es decir, la Navidad.

Es innegable que el día exacto del nacimiento de nuestro Señor no ha quedado taxativamente registrado en la Biblia; tampoco en la historia secular. Simplemente la Biblia no nos dice cuando nació Cristo. Algunos ven en ello la prueba de que Dios no desea que celebremos Su nacimiento, mientras que otros ven en esta omisión de la Biblia una tácita aprobación.

Lo cierto es que la omisión bíblica de la fecha exacta del nacimiento de Jesús no es motivo suficiente para “satanizar” la Navidad. Lo importante, en realidad, no es conocer la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Tampoco es importante lo que los romanos, griegos o babilonios hacían milenios atrás en la misma fecha. Lo que importa es anunciar y celebrar que Dios se hizo Hombre para salvar al mundo. Importa anunciar y celebrar que Dios envió a su Hijo al mundo, para que todo aquél que en Él crea tenga vida eterna.

Pablo nos enseñó que las fechas exactas y la observancia o no de días sagrados es irrelevante en el Evangelio. Es Cristo y reconocerlo a Él en todo como Señor lo que verdaderamente importa:

“Por tanto, que nadie los critique a ustedes por lo que comen o beben, o por cuestiones tales como días de fiesta, lunas nuevas o sábados. Todo esto no es más que la sombra de lo que ha de venir, pero la verdadera realidad es Cristo. No dejen que los condenen esos que se hacen pasar por muy humildes…” (Colosenses 2:16-18, DHH).

“Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones. El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor, y lo demuestra dándole gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y también da gracias a Dios… Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias?” (Romanos 14:5-7, 10).

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