Dones Espirituales, Sin categoría

Los Dones Espirituales: Clasificación y tipos de dones.

Por: Pastor Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

Los pentecostales creemos que el bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia espiritual diferente a la salvación y posterior al nuevo nacimiento en Cristo. La manifestación de que se ha recibido es hablar en otras lenguas, no por propio impulso del hombre, sino bajo la dirección del Espíritu Santo. Es dado para capacitar al creyente en el cumplimiento de la gran comisión (Joel 2:28, Mateo 3:11, Lucas 24:49, Hechos 1:5, 2:39). En el Antiguo Testamento había muchas personas que ejercían ciertos dones espirituales sin ser bautizados con el Espíritu Santo. En la actualidad, vemos muchos ministerios que operan en dones sin estar bautizados con el Espíritu Santo. No obstante, el ideal del nuevo pacto es la conversión, el bautismo en el Espíritu Santo y la operación o manifestación de los dones. Aunque los dones espirituales se pueden manifestar sin haber recibido el bautismo en el Espíritu Santo, ¿Se imagina la tremenda bendición que representa el bautismo en el Espíritu Santo para la manifestación de los dones?

I.- DIFERENCIA ENTRE DONES NATURALES Y DONES ESPIRITUALES.

Cada individuo tiene lo que llamamos los dones naturales, que son habilidades que Dios le da al hombre para destacar en su vida, tales como la música, el canto, las artes, los números, etc. todos esos dones naturales deben ser puestos al servicio de Dios también en la iglesia, pero no sería correcto llamarlos Dones Sobrenaturales, sino habilidades o dones naturales, los cuales son otorgados por la gracia de Dios a todos los seres humanos.

Los dones sobrenaturales son aquellos que Dios nos otorga al creer en él y nos capacita para hacer su obra en la tierra. En un sentido amplio, es un don espiritual cualquier capacidad que nos da el Espíritu para ministrar en la iglesia y por medio de ella. Esta definición incluye los dones que operan a través de nuestra capacidad natural (enseñanza, gobierno, misericordia) y también a los dones que trascienden los medios ordinarios (sanidades, profecía y milagros). Las listas de dones que aparecen en el Nuevo Testamento incluyen ambos tipos (Romanos 12:6–8; 1 Corintios 7:7; 12:8–10, 28; Efesios 4:11; 1 Pedro 4:11). Desde su nacimiento, la iglesia de Cristo ha dependido de Dios para hacer obras sobrenaturales. Parte esencial del movimiento pentecostal en nuestro tiempo ha sido un nuevo énfasis en los dones espirituales.

La manifestación de los dones espirituales es parte esencial de la obra de Dios en su pueblo y a través de este. Los dones son dados para la edificación del cuerpo de Cristo. En Efesios 4.12, Pablo indica que los dones tienen el propósito de preparar a los santos para la tarea de ministrar con el fin de edificar el cuerpo de Cristo. Los dones preparan a los siervos a fin de que ellos puedan hacer la obra del Señor, lo que dará como resultado la madurez de la iglesia. Nos necesitamos unos a otros para que el cuerpo crezca de manera saludable. De modo que, los dones no son cualidades personales o propias.

Los dones son encarnacionales. Esto quiere decir que Dios obra a través de los seres humanos. Los creyentes le someten su mente, corazón, alma y fortaleza a Dios. Consciente y voluntariamente le entregan todo cuanto son. El Espíritu los capacita sobrenaturalmente para ministrar más allá de sus posibilidades, al mismo tiempo que expresa cada don a través de su experiencia en la vida, su carácter, su personalidad y su vocabulario. Lo que Dios ministra a través de nuestra vida, ministerio y personalidad, puede ser distinto a lo que ministra a través de otros. Por tal razón, los dones manifestados necesitan de una evaluación. Esto no disminuye de manera alguna su eficacia, sino más bien le permite a la congregación poner a prueba su veracidad bíblica y su valor de edificación.

II.- TIPOS DE DONES ESPIRITUALES.

Hay muchos dones. Ninguna de las listas presentadas en la biblia tiene el propósito de ser exhaustiva. En los diversos pasajes que hablan acerca de los dones se mencionan veintiuno. Todos ellos son complementarios; ninguno es completo en sí mismo y por sí mismo. Por ejemplo, todos los dones de Romanos 12:6–8 se pueden aplicar con utilidad a una situación de consejería. Algunos de los dones de una lista se relacionan fácilmente con dones de otras listas. El don de repartir se puede manifestar a sí mismo en el mostrar misericordia, ayudar, exhortar o, incluso, sufrir el martirio. Con esta superposición, encontramos que hay algunos dones que todos identifican con facilidad, como las lenguas y la interpretación, las sanidades y los milagros. En cambio, hay otros dones, como la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, el discernimiento de espíritus y la profecía, que quizá necesiten evaluación para identificarlos.

 

1.- DONES CARISMÁTICOS.

La mayoría de los escritores han dividido los dones de 1 Corintios 12:8–10 en las tres categorías de dones para la mente, dones de poder y dones para hablar, con tres dones en cada categoría. Es una división cómoda y lógica. No obstante, apoyado en 1 Corintios 12:6–8 y en 1 Corintios 14:1–33, se deduce que Pablo está haciendo aquí una división funcional. A partir del uso que hace Pablo dos veces de la palabra griega “héteros” (“otro de una clase distinta”) en 1 Corintios 12:6–8, podemos ver los dones divididos en tres categorías de dos, cinco y dos dones respectivamente:

  • Dones de enseñanza y predicación (palabra de sabiduría y palabra de ciencia o conocimiento).
  • Dones de ministerio a la iglesia y al mundo (fe, dones de sanidades, poderes milagrosos, profecía, discernimiento de espíritus).
  • Dones de adoración (diferentes clases de lenguas e interpretación de lenguas).

Otra forma muy común de clasificar los dones carismáticos es:

  • Dones de Palabra: Profecía, discernimiento de espíritus, don de lenguas, interpretación de lenguas, palabra de sabiduría y palabra de ciencia.
  • Dones de Poder: Fe, dones de sanidades, obras de poder (milagros).

 

2.- DONES MINISTERIALES.

Aunque el Nuevo Testamento insiste en la universalidad del ministerio dentro del cuerpo de Cristo, también indica que algunos creyentes son apartados de manera exclusiva para funciones concretas dentro del ministerio. Con frecuencia se menciona al respecto Efesios 4:11: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros”. De esta manera se obtiene una lista de las que se han llamado en ocasiones “funciones carismáticas” o “dones ministeriales” de la Iglesia Primitiva, diferentes a los “puestos administrativos” (obispo, anciano, diácono), de los que se hace mención especial en las últimas epístolas del Nuevo Testamento. El importante papel que desempeñaron los apóstoles, profetas, evangelistas y demás ministerios en el ministerio de la Iglesia Primitiva está bien atestiguado en el Nuevo Testamento.

 

3.- DONES DE SERVICIO.

Los dones espirituales de servicio se encuentran en una de las listas de los dones espirituales en la Biblia (Romanos 12:6). En Romanos 12:6 la palabra traducida “dones” es el vocablo griego “charisma” que significa un don de gracia inmerecida, regalo, favor, oficio, misión, poder. Es un regalo divino, especialmente una dotación o facultad espiritual milagrosa. Los dones de ayuda al igual que los dones carismáticos de 1 Corintios 12, son parte del grupo de los dones del Espíritu Santo para edificación de la Iglesia de Cristo. Los dones de ayuda son complementarios (Hechos 6:2-4) pero no por ello menos espirituales, o especiales, y menos necesarios para el desarrollo adecuado de la Iglesia del Señor.  En esta lista se mencionan los dones de servir, enseñar, exhortar, el don de dar, el don de dirigir, el don de mostrar misericordia (Romanos 12:6-8). Implica también los dones de ayudar (1 Corintios 12:28). La palabra griega traducida para “ayudar” en 1 Corintios 12:28, se encuentra solamente en el Nuevo Testamento y significa literalmente “aliviar, socorrer, participar en algo o apoyar”.

Aquellos a quienes se les ha dado alguno de los dones de servicio, pueden ayudar o prestar asistencia a otros en la iglesia con compasión y gracia. Este don tiene una amplia variedad de aplicaciones, que van desde ayudar a individuos con tareas diarias, hasta ayudar en la administración de los asuntos de la iglesia. Ayudar y servir en el cuerpo de Cristo puede adoptar una variedad de formas. Algunos ven el don de ayudar como el que se da a aquellos que están dispuestos a “echar una mano” y hacer incluso las tareas más mundanas y desagradables con un espíritu de humildad y de gracia. Los que ayudan son con frecuencia quienes se ofrecen como voluntarios para trabajar regularmente alrededor de los edificios y los terrenos de la iglesia, a menudo trabajando en la oscuridad. Otros ven la ayuda como asistir a las viudas y a los ancianos, o las familias para realizar las tareas diarias, viniendo a prestar asistencia en aquellas áreas donde se necesita ayuda. Estos ayudantes prestan un don de servicio en el sentido más amplio, ayudando y apoyando al cuerpo de Cristo.

Dado que los dones espirituales son dados por el Espíritu Santo para la edificación del cuerpo de Cristo, el aspecto espiritual de los dones de servir y ayudar es quizás aún más importante que el aspecto práctico. Aquellos con el don espiritual de ayudar, han recibido la capacidad única para identificar a aquellos que están luchando con dudas, temores y otras batallas espirituales. Se dirigen hacia aquellos en necesidad espiritual con una palabra amable, una actitud comprensiva y compasiva, y la singular habilidad para hablar la verdad bíblica de una manera amorosa y que produzca convicción. Sus palabras son como “manzana de oro con figuras de plata” (Proverbios 25:11) para los espiritualmente débiles y cansados. Estos cristianos serviciales pueden calmar la ansiedad en los corazones oprimidos, con alegría y con confianza, hablando palabras de verdad y de gozo.

CONCLUSIÓN.

Dios quiere que su pueblo ande en poder, que predique el evangelio valientemente y con señales que lo sigan. No hay en el Nuevo Testamento un concepto de la presencia del Espíritu sin la manifestación del Espíritu en obras de poder. Los cristianos del primer siglo no pudieran haber concebido al Espíritu aparte de milagros, señales y prodigios; era parte integral de su común experiencia en Cristo (Gálatas 3:5; Hebreos 2:4). Dios quiere que su pueblo hoy tenga la misma experiencia. Vivimos en los últimos días, y necesitamos el poder de esos últimos días. A estos dones carismáticos se les une la maravillosa expresión de los dones ministeriales o funciones carismáticas, repartidos en el cuerpo de Cristo para la edificación de la iglesia. Los dones de servicio, a su vez, completan el cuadro de dones espirituales otorgados por la gracia divina a través del Espíritu Santo.

 

 

 

 

 

 

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