ESCATOLOGÍA, Pentecostalismo Clásico, Segunda Venida de Cristo

Verdades Cardinales | La Segunda Venida

Por Fernando E. Alvarado

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis 22:12)

INTRODUCCIÓN

Los desastres naturales, la pandemia actual, la recesión económica y la incertidumbre cada vez mayor en el mundo, todo pone en evidencia que la doctrina de la Segunda Venida de Cristo es más relevante ahora que nunca. Los creyentes debemos descansar en la certeza del retorno de nuestro Señor y compartir esta esperanza con quienes no la tienen. Como seguidores del Señor Jesús resucitado, tenemos la seguridad de una esperanza maravillosa, una reunión con nuestros seres queridos que son salvos, y más importante aún, con nuestro Salvador. ¡Esto es lo que llamamos “nuestra bendita esperanza!”

EL PENTECOSTALISMO, UN MOVIMIENTO QUE ANHELA LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

El grito de guerra de la teología pentecostal clásica fue y continúa siendo: Cristo salva, sana, bautiza con el Espíritu Santo y viene por segunda vez. La declaración anterior es la declaración de fe o credo del pentecostalismo clásico en su forma más pragmática y sintética. Desde sus inicios, el movimiento pentecostal enfatizó las 4 facetas del evangelio y ministerio de nuestro Señor Jesucristo: Jesucristo como único salvador (Juan 3.16); Jesucristo como gran sanador (1.ª de Pedro 2.24 y Santiago 5.14); Jesucristo como bautizador con el Espíritu Santo (Lucas 3.16 y Hebreos 2.4) y Jesucristo como rey que viene (1 Tesalonicenses 4.16-17). Estas cuatro verdades se consideran nuestras creencias cardinales porque son verdades claves en nuestra misión de alcanzar a los perdidos y edificar a la iglesia.

La cuarta verdad cardinal del pentecostalismo clásico, la resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos a la venida del Señor, es la esperanza bienaventurada de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:16,17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51,52). Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra. Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3).

La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría. Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11). Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.

Las epístolas del Nuevo Testamento se refieren frecuentemente a la segunda venida. Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida (Lucas 19:11), todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua (Filipenses 4:5; Hebreos 10:37; Santiago 5:8,9; Apocalipsis 22:10). Los creyentes en los primeros días de la Iglesia vivían en un estado de expectación (1 Corintios 1:7; 1 Tesalonicenses 1:9,10). Cuando Pablo usa la forma “nosotros” en 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:17 muestra que él tenía la esperanza de que todavía estaría vivo cuando Jesús regresara.

LA BIBLIA AFIRMA QUE CRISTO VOLVERÁ

Jesús describió su venida como algo que ocurriría en un tiempo en que las naciones de la tierra se lamentarían cuando lo vieran llegar (Mateo 24:30). El apóstol Pablo describe el regreso del Señor como un tiempo de juicio e ira para los impíos (2 Tesalonicenses 1:7-10). En 1 Tesalonicenses 4:13-18, sin embargo, él considera un aspecto diferente de la segunda venida: la resurrección de los justos y su reunión con el Señor.

En 2 Tesalonicenses 2:1 Pablo llama a la Segunda Venida “nuestra reunión con él (Cristo)” La palabra griega aquí traducida “reunión” es la misma palabra traducida como “congregarnos” en Hebreos 10:25, refiriéndose a la congregación de los cristianos para alabar. Es la imagen de los santos congregándose alrededor de Cristo cuando venga nuevamente a esta tierra. En Filipenses 3:21 Pablo relaciona la venida del Señor con el tiempo cuando “el cuerpo de la humillación nuestra” será cambiado. En Colosenses 3:4 Pablo afirma que en su venida, Cristo glorificará a los creyentes. Judas 14 también prevé la venida del Señor para recompensar a su pueblo y ejecutar el juicio sobre los impíos.

EL PROPÓSITO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Cuando Jesucristo vuelva a la tierra hará lo siguiente:

(1.- Purificará la tierra. Cuando Jesús venga nuevamente, vendrá con poder y gran gloria. Ese será el momento en que los inicuos serán destruidos, todo lo que esté corrupto será quemado y la tierra será purificada con fuego (Zacarías 14, 2 Pedro 3:10-13).
(2.- Completará la redención de Su pueblo. Cuando Jesús venga nuevamente, juzgará a las naciones y separará a los justos de los inicuos (Mateo 25:31–46). Los justos serán recompensados por sus obras (Apocalipsis 22:12). Juan el Revelador escribió acerca del juicio: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dada facultad para juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios… y vivieron y reinaron con Cristo mil años”. Y de los inicuos dijo: “…no volvieron a vivir sino hasta que se cumplieron mil años” (Apocalipsis 20:4–5).
Asimismo, la creación será redimida y liberada de la maldición impuesta en la caída (Romanos 8:22-39). El gran cambio que se llevará a cabo en la tierra cuando Cristo nuestro Señor regrese será la restauración a las condiciones que prevalecían antes de la caída del hombre. Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y ésta será renovada, o restaurada, y recibirá su gloria paradisíaca cuando ese día llegue. La tierra volverá a su primitiva condición y belleza. Todo volverá a ser, en lo posible, semejante a lo que era en el principio; esto como una antesala a la eternidad (Miqueas 4:1-4; Isaías 2:1-4)
(3.- Vendrá a dar principio al Milenio. El Milenio es un período de mil años durante el cual Jesús reinará sobre la tierra. Los justos serán arrebatados para recibir a Jesús en Su venida (1 Tesalonicenses 4:13-17); Su venida también dará comienzo al reino milenario.

(4.- Tendrá lugar la Primera Resurrección. Los que hayan obtenido el privilegio de salir en la resurrección de los justos se levantarán de sus tumbas y serán arrebatados para ir a recibir al Salvador cuando Él descienda del cielo. (1 Corintios 15:50-52).
Después de que Jesucristo se levantó de los muertos, otras personas justas que habían muerto también resucitaron y se aparecieron en Jerusalén (Mateo 27:52–53). Estos fueron llevados con Cristo al cielo (1 Pedro 4:6; Efesios 4:8-9). Ése fue el comienzo de la Primera Resurrección. La segunda venida de Cristo completará la resurrección de los justos iniciada con Cristo, las primicias (1 Corintios 15:23). Cuando los muertos en Cristo, los fieles que han fallecido desde Abel hasta nuestra época, se levanten, y los creyentes que vivamos al momentode la segunda venida seamos transformados, la Primera Resurrección habrá terminado.
Los inicuos que vivan en el momento de la segunda venida del Señor serán destruidos en la carne y, junto con los inicuos que ya han muerto, habrán de esperar hasta la última resurrección, al final del milenio (Apocalipsis 20:5).
(5.- Jesucristo tomará Su lugar como Rey del cielo y de la tierra. Cuando Jesús venga, establecerá Su gobierno sobre la tierra y la Iglesia reinará con Él. El anticristo será destruido y Satanás será atado (Apocalipsis 19:20, 20:1-3). El Señor gobernará a toda la gente de la tierra en paz por un período de mil años.

Cuando Jesús vino por primera vez a la tierra, no lo hizo en gloria; nació en un humilde establo y durmió en un pesebre de heno; no vino con grandes ejércitos como los judíos lo esperaban de su Salvador, sino que llegó diciendo: “…Amad a vuestros enemigos… haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan” (Mateo 5:44); fue rechazado y crucificado. Sin embargo, no será rechazado en Su segunda venida, “…porque toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará…” que Jesús es el Cristo (Romanos 14:11, Filipenses 2:10-11). Él será recibido como “…Señor de señores y Rey de reyes…” (Apocalipsis 17:14); y será llamado “…Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6).

NUESTRA ESPERANZA BIENAVENTURADA

La segunda venida de Cristo es claramente enseñada en la Escritura. Es el evento en el cual Dios glorificará a los creyentes y dará paso a Su justo juicio sobre los impíos. La Segunda Venida es primeramente en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54. 1 Tesalonicenses 4:13-18 describe el segundo advenimiento de Cristo como el acto en el cual Dios resucita a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y levantándolos juntamente con aquellos creyentes que estén aún vivos, a quienes también les serán dados cuerpos glorificados y serán arrebatados en las nubes para darle la bienvenida a Cristo y escoltarlo a la tierra para dar inicio al reinado milenial:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

1 Corintios 15:50-54 se enfoca en la naturaleza instantánea del arrebatamiento y en los cuerpos glorificados que recibiremos:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” (1 Corintios 15:51-52)

Mientras los cristianos esperan con alegría la venida del Señor, es bueno recordarles las palabras de Pablo a Tito:

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:11-14).

La segunda venida de Cristo es el glorioso evento que todos debemos esperar con anhelo. Entonces finalmente estaremos libres de pecado, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. Existe mucho debate sobre ciertos detalles y aspectos menores de la segunda venida de Cristo. Sin embargo, como pentecostales clásicos, nuestro grito de guerra fue y seguirá siendo: ¡Cristo viene pronto!

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