Arminianismo Clásico, Calvinismo, GRACIA DIVINA, Libre Albedrío

FACTS: Los 5 Puntos del Arminianismo.

Por: Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN:
El arminianismo es una doctrina teológica concerniente a la gracia divina y a la salvación del hombre, que nació en el seno de la comunidad reformada de los Países Bajos, y de allí se extendió a otros países protestantes a fines del s. XVI y principios del XVII. El nombre proviene de Jacobo Arminio (Jacobo Armenszoon o Harmenszoon) también conocido por su nombre latinizado Jacobus Arminius).

Jacobo Arminio (Leiden, 19 de octubre de 1609) fue un pastor, catedrático y teólogo holandés, nacido en Oudewater el 10 de octubre de 1560, es decir, 4 años antes de la muerte de Calvino. Su padre, Herman, murió cuando Jacobo era un niño, dejando sola a su madre y a varios hijos. Un sacerdote, Teodoro Aemelius, lo adoptó y envió al pequeño a una escuela en Ultrech. En 1575, su madre fue asesinada durante la masacre de Oudewater, a manos de los soldados españoles. Luego de la tragedia, Arminio fue enviado a estudiar teología en la Universidad de Leiden por la compasión de los amigos, entre los que se encontraba Rudolph Snellius. Arminio permaneció en Leiden desde 1576 hasta 1582 logrando destacarse entre sus pares. Sus maestros más influyentes fueron Lambertus Danaeus, Johannes Drusius, Guillaume Feuguereius y Johann Kolman. Kolman creía y proclamaba que la ortodoxia calvinista convertía a Dios en un tirano caprichoso y un verdugo asesino. Bajo la influencia de este hombre, Arminio desarrolló una doctrina teológica que se enfrentaría a la rigidez calvinista.

Después de haber completado sus estudios bajo la tutoría de Theodore Beza, en Génova (Suiza) en 1582, fue llamado a tomar el pastorado en Ámsterdan para lo cual fue ordenado en 1588. Prontamente se ganó una buena reputación como pastor y fiel defensor de la doctrina. En 1590 se casó con Lijsbet Reael. Arminio, que vivió gran parte de su vida en medio de disputas teológicas, no solo con los calvinistas, sino también con otros movimientos teológicos de la época, finalmente enfermó y falleció en Leiden el 19 de octubre de 1609. Su conducta de vida nunca pudo ser reprobada, y sus seguidores lo tenían en gran estima, siendo respetado aún por sus detractores, a causa de su buen testimonio.

ARMINIO, LOS REMONSTRANTES Y WESLEY.

Arminio es el más conocido fundador de la escuela “anticalvinista” en la teología protestante reformada, de tal modo que su nombre dio origen al arminianismo, como denominación que representaba su ideología, aunque al principio sus seguidores eran llamados “remonstrants”, debido al célebre documento de cinco puntos en el que disentía con Calvino, llamado Remonstratioe (1560). Su teología no fue completamente desarrollada mientras vivió, sino que sus seguidores, se basaron en sus ideas para dar fuerza al movimiento.[1] Uno de los grandes admiradores de la doctrina arminiana fue Juan Wesley, el fundador del movimiento metodista, muchos años más tarde.

ARMINIANISMO EN EXPANSIÓN.

Las obras de Arminio (en latín) fueron publicadas en Leiden en 1629, y en Frankfort en 1631 y 1635. El arminianismo ha sido fuente inspiradora para muchos de los fundadores y predicadores en la época de los grandes avivamientos. Actualmente las tesis arminianas han llegado a tener aceptación entre cristianos de diferentes denominaciones de varios países. Denominaciones arminianas son las diferentes Iglesias metodistas (Iglesia Metodista Episcopal, Iglesia Metodista Unida, Iglesia Metodista Libre), las Asambleas de Dios, la Iglesia del Nazareno, el Ejército de Salvación (The Salvation Army), la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la Iglesia Wesleyana, la Iglesia de Dios, la mayoría de las Iglesias pentecostales, la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular, las Iglesias de Cristo y otras del movimiento restauracionista, y los menonitas en su mayoría.[2] Muchos anglicanos (como C.S. Lewis), así como la Iglesia copta, la Iglesia ortodoxa y muchas otras del cristianismo histórico, creen en la libertad de la voluntad humana y que toda persona tiene la posibilidad de recibir salvación y que, una vez que recibe la salvación, también la puede perder.

ARMINIO, EL REFORMADO.

Aunque Jacobo Arminio es considerado el teólogo más famoso que aportó la Iglesia Reformada Holandesa, su fama es una gran ironía puesto que dicha iglesia era históricamente un bastión del calvinismo más ortodoxo y Arminio (en contradicción a ello) dio su nombre a un movimiento que se basó en la oposición a calvinismo histórico (el arminianismo) y esto a pesar de haber obtenido su preparación teológica a los pies de Teodoro de Beza, el sucesor de Calvino en Ginebra; de modo que su formación teológica fue profundamente calvinista. No obstante, en contraposición a Calvino, Arminio se opuso a la doctrina calvinista de la doble predestinación. Además, Arminio no quería que nadie pensara que Dios podía ser la causa del pecado y del mal tal como, indirectamente, enseña el calvinismo. Para él, tal pensamiento era la mayor blasfemia imaginable.

LA REMONSTRANCIA O PROTESTA ARMINIANA DE 1610.

La muerte de Arminio no provocó el fin del conflicto. En enero de 1610, un grupo de 46 ministros y dos catedráticos de la Universidad Estatal de Leyden para la educación de los predicadores, dirigidos por Johannes Wtenbogaert (1557-1644), resumieron sus puntos de vista sobre estos temas y presentaron su documento a los Estados. Las cinco proposiciones teológicas en los que revelaron sus puntos de vista llegaron a conocerse como “Los Cinco Artículos de Remonstrancia”. Dichas proposiciones teológicas expresaban un desacuerdo con la doctrina prevalente en Holanda de la doble predestinación supralapsariana (la creencia que Dios había decidido, incluso antes de la creación o la caída de Adán, que seres humanos en particular serían creados para salvación, mientras otros serían creados para condenación). Aquellos que los defendieron eligieron ser conocidos como “Remonstrantes”. La oposición se llamaba a sí misma “Contra-Remonstrantes”. Los cinco artículos de Remonstrancia o Protesta Arminiana de 1610 fueron:

ARTÍCULO 1: ACERCA DE LA ELECCIÓN

“Que Dios, por un propósito eterno e inmutable en Jesucristo, su Hijo, antes de la fundación del mundo, ha determinado, de la raza caída, pecaminosa de los hombres, salvar en Cristo, por causa de Cristo, y a través de Cristo, aquellos que por la gracia del Santo Espíritu creerán en este su Hijo Jesús, y perseverarán en esta fe y obediencia de fe, por esta gracia hasta el fin; y, por otra parte, dejar a los incorregibles e incrédulos en el pecado y bajo la ira, y condenarlos como alienados de Cristo, según la palabra del Evangelio en Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna, y el que no cree al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece en él”, y según otros pasajes de la Escritura.

ARTÍCULO 2: ACERCA DE LA EXPIACIÓN

“Que, de acuerdo con esto, Jesucristo, el Salvador del mundo, murió por todos los hombres y por cada hombre, de modo que ha obtenido para todos ellos, por su muerte en la cruz, la redención y el perdón de los pecados; aun así, nadie realmente disfruta de este perdón de pecados, excepto el creyente, según la palabra del Evangelio de Juan 3:16: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”; y en la Primera Epístola de Juan 2: 2: “Y él es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los pecados del mundo entero”.

ARTÍCULO 3: LA DEPRAVACIÓN TOTAL DE LA HUMANIDAD

“Que el hombre no posee gracia salvífica ensimismo, ni tampoco de la energía de su libre voluntad (albedrío), en la medida que el, en estado de apostasía y pecado, puede ni pensar, desear, ni hacer nada realmente bueno, (como la fe salvífica eminentemente es); sino que es necesario que este sea nacido de nuevo de Dios en Cristo, a través de su Santo Espíritu y renovado en la compresión, inclinación, o voluntad y en todos sus poderes, de manera que este pueda correctamente entender, pensar, desear y efectuar lo que es realmente bueno, conforme a la Palabra de Cristo, Juan 15:5: “Separados de mí nada podéis hacer”.

ARTÍCULO 4: ACERCA DE LA GRACIA

“Que esta gracia de Dios es el comienzo, la continuación, y el cumplimiento de todo lo bueno, incluso en la medida que por sí mismo el hombre regenerado, sin la precedencia o la asistencia, el despertamiento, seguimiento, y la gracia cooperativa, no puede pensar, desear, ni hacer el bien, ni resistir cualquier tentación al mal; de modo que todas las buenas acciones o movimientos, que pueden ser concebidos, deben ser atribuidos a la gracia de Dios en Cristo. Sin embargo, en respecto al modo de operación de esta gracia, esta no es irresistible, puesto que ha sido escrito concerniente a muchos, que estos han resistido al Espíritu Santo. Hechos 7 y en otros muchos lugares.”

ARTÍCULO 5: SEGURIDAD EN CRISTO Y EL ESPÍRITU

“Que aquellos que están incorporados en Cristo por una fe verdadera, y de esta manera se han hecho partícipes de su Espíritu vivificante, tienen por lo tanto pleno poder para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y para ganar la victoria, siendo bien entendido que esto es siempre a través de la gracia asistente del Espíritu Santo; y que Jesucristo les asiste por medio de su Espíritu en todas las tentaciones, extendiendo a estos su mano, y si sólo están listos para el conflicto y desean su ayuda, y no están inactivos, les impide caer, de modo que ellos por ninguna artimaña o poder de Satanás, pueden ser engañados, ni arrancados de las manos de Cristo, según la palabra de Cristo, Juan 10:28: “Nadie los arrebatará de mi mano”. Pero si son capaces, por negligencia, de abandonar de nuevo los primeros comienzos de su vida en Cristo, regresando nuevamente a este mundo malvado presente, de apartarse de la santa doctrina que les fue dada, de perder una buena conciencia, siendo desprovistos de gracia, eso debe ser determinado más particularmente de las Sagradas Escrituras antes de que puedan enseñar esto con la plena persuasión de sus mentes.

LA INTOLERANCIA CALVINISTA SE MANIFIESTA.

Finalmente, un sínodo fue convocado en noviembre de 1618 por la Iglesia Reformada Holandesa en la ciudad de Dordrecht, o Dort, para tratar el asunto. También asistieron teólogos reformados de ocho iglesias extranjeras (incluyendo la Iglesia de Inglaterra). El sínodo se reunió hasta mayo de 1619 y, después de un debate, condenó la posición de los Remonstrantes en términos que se convertirían en los famosos “Cinco Puntos del Calvinismo” (TULIP):

  • Depravación total de la humanidad, que a causa del pecado ha quedado en un estado de esclavitud.
    • Elección incondicional de los que han de ser salvos (y lógicamente también de aquellos que han de ser condenados), basada solamente en la libre gracia de Dios.
    • Expiación limitada, por la que la muerte de Cristo es eficaz solamente para los escogidos.
    • Gracia irresistible, que asegura la respuesta al evangelio de los que Dios ha escogido para salvación.
    • Perseverancia final otorgada a los que han sido escogidos, de manera que, aun pasando por periodos de tentaciones y caídas, no caen totalmente de la gracia salvadora.

A los Remonstrantes que habían asistido al sínodo se les dijo que cesaran de servir como ministros (estos estuvieron de acuerdo) y dejar de difundir sus doctrinas (estos se resistieron). Su protector político, Johan van Oldenbarnevelt (1547-1619), fue invitado con engaños a una reunión donde fue arrestado. Falsamente acusado de traición, fue decapitado poco después de que terminó el sínodo. Otro partidario, Hugo Grocio (que se convirtió en el padre del derecho internacional), fue condenado a cadena perpetua, pero logró escapar. A través de Holanda más de 200 pastores Remonstrantes fueron privados de sus posiciones y en algunos casos encarcelados o desterrados. La causa Remonstrante fue condenada y anatemizada por el odio calvinista.

La posición Remonstrante no sería legal en Holanda hasta 1795. Mientras tanto, el arminianismo (como se llamaba) vivió fuera de Holanda. Aunque el calvinismo trató de exterminarlo por la fuerza y el uso violento del poder estatal, la doctrina Remonstrante creció en influencia en la Iglesia de Inglaterra; y los primeros bautistas generales ingleses, especialmente Thomas Helwys (c.1575 al 1616), expresaron una versión más cercana a la de Arminio. Y un poco más de un siglo después, otro teólogo (Juan Wesley), que tampoco tuvo la intención de lanzar un movimiento, usaría el término para describir sus pensamientos sobre la predestinación.

FACTS: LOS 5 PUNTOS DEL ARMINIANISMO.

En contraposición al TULIP calvinista, los teólogos arminianos crearon el acrónimo FACTS (en inglés) para representar los 5 puntos del arminianismo clásico:

F – LIBERADO POR GRACIA PARA CREER: Es la Gracia Preveniente de Dios la que nos guía al arrepentimiento y a la fe, y nos concede la oportunidad de recibirle o rechazarle, la Gracia de Dios, esta gracia preveniente es para todo el mundo. Las Escrituras indican muy claramente que las personas tienen opciones y toman decisiones sobre muchas cosas (por ejemplo, Deuteronomio 23:16; 30:19; Josué 24:15; 2 Samuel 24:12; 1 Reyes 18:23, 25; 1 Crónicas 21; 10; Hechos 15:22, 25; Filipenses 1:22). Además, explícitamente habla del libre albedrío humano (Éxodo 35:29, 36: 3, Levítico 7:16, 22:18, 21, 23, 23:38, Números 15: 3, 29:39, Deuteronomio 12: 6, 17; 16:10; 2 Crónicas 31:14; 35: 8; Esdras 1: 4, 6; 3: 5; 7:16; 8:28; Salmo 119: 108; Ezequiel 46:12; Amós 4: 5; 2 Corintios 8: 3; Filemón 1:14; ver 1 Corintios 7:37) y atestigua que los seres humanos violan la voluntad de Dios, mostrando que él no predetermina su voluntad o acciones en el pecado. La biblia habla de una atracción divina resistible que busca llevar a las personas al Señor en arrepentimiento (Hechos 7: 51-53, Lucas 7:30, Juan 5:34, Hechos 3:26, Lucas 13:34; Ezequiel 24:13; Mateo 23:37; Romanos 2: 4-5; Zacarías 7: 11-14; Hebreos 10:29; 12:15; Judas 4; 2 Corintios 6: 1-2; Salmo 78: 40-42). El arminianismo sostiene el sinergismo evangélico, el cual defiende la cooperación del hombre con la gracia divina a través de la fe como necesaria para salvación (Marcos 16:16-18, Juan 3:36); la voluntad del hombre, por asistencia divina, es hecha libre para creer o rechazar a Cristo. Arminio afirmaba firmemente la necesidad de la gracia de Dios para la redención de todo ser humano, pero consideraba que la gracia puede ser rechazada por el hombre en su libre albedrío (Hechos 7:51).

A – EXPIACIÓN ILIMITADA: Cristo murió por toda la humanidad, pero su sacrificio es solo efectivo en los que creen. Referencias como Juan 1:29, 3:16, 6:33; Romanos 11:12, 15 y 1 Juan 2: 2 enseñan que la muerte de Jesús fue en favor de todo el mundo. El uso de este vocablo en estas referencias (entre otras) apunta a todas las personas constituyentes de la raza humana. Arminio consideraba que la expiación de Cristo es para todos y no sólo para algunos elegidos, aunque no todos la aceptan y por lo tanto no reciben sus beneficios (Juan 3:16, 3:36).

C – ELECCIÓN CONDICIONAL: El Señor nos escogió, eligió, en Cristo en base a su presciencia es decir bajo su conocimiento anticipado de todas las cosas. Dios es todo-amoroso y por eso ama a todos (Juan 3:16, Romanos 5: 8, Romanos 8: 35,38-39, 2 Corintios 5:14, Tito 3: 4-5, 1 Juan. 4:7-8, 10). Elegir arbitrariamente unos para la salvación y otros para la condenación niega aquel atributo moral divino. La oferta del Evangelio es universal; Dios desea que los oyentes (todos) del Evangelio sean salvos; la elección es condicional y la expiación es ilimitada; la predicación del Evangelio es gracia para todos perdidos. Por estas razones, es claro que sólo el arminianismo clásico puede anunciar el contenido de Ezequiel 33:11, 1 Timoteo 2: 4, 4:10, Tito 2:11 y 2 Pedro 3: 9; sin incurrir en una actuación fingida, pues predicarle a alguien el Evangelio, sin estar seguro de que Cristo murió por él, no es una predicación sincera, es una mera actuación. Frente al concepto calvinista de predestinación (o “elección”) incondicional, el arminianismo enseña que la predestinación se ha basado en la presciencia de Dios, quien tiene el conocimiento previo de quién creerá y quién no creerá en Cristo (Romanos 8:29, 1 Pedro 1:2). El arminianismo se opone a la postura calvinista, donde esta última enseña que algunos están predestinados para salvación y otros para perdición. Ante la pregunta de si existen personas que nacen condenadas al tormento eterno, incluso si se arrepienten y aceptan lo que hizo Jesús en la cruz, el arminianismo responde con claro y contundente no. Eso no armonizaría con el carácter de Dios; pues Él dice: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).

T – TOTAL DEPRAVACIÓN: Incapacidad de ser salvos por medio de nuestras obras, ya que estamos muertos en nuestros delitos y pecados. El hombre fue creado “a imagen de Dios” (Génesis 1:17) y “Dios hizo al hombre recto” (Eclesiastés 7:29), dicen las Escrituras. Pero el hombre cayó (Génesis 3). El pecado de Adán afectó a toda la humanidad (Romanos 5:12-21, 1 Corintios 15:21-22). Desde la caída adámica, la humanidad pasó al estado de depravación total. El pecado, con su sombra, cubrió toda la existencia humana, cada área de ella. En Adán cada ser humano estaba presente de forma potencial, por eso, cuando él escogió el mal, sus descendientes heredaron el estigma del pecado.

S – SEGURIDAD EN CRISTO: La seguridad de nuestra salvación está en Cristo, solo apartados de él corremos el grave peligro de caer de la Gracia y por ende perder la salvación. El arminianismo enseña que la destitución de Dios por causa de la rebelión es posible a pesar de haber sido parte de Su pueblo elegido. La posición arminiana empieza desde la perdición y separación de Dios, del mismísimo Satanás. Habiendo sido él un querubín, ocupando el más alto rango angelical, puesto sobre los ángeles creados, conociendo a Dios íntimamente, habiendo sido parte de Su reino por milenios, no obstante, decide por su libre albedrío rebelarse contra el Creador (Isaías 14:12-15). Él junto con los ángeles que le siguieron, fueron destituidos de la gloria de Dios (Judas 1:6). Adán, habiendo sido creado y criado por Dios mismo hasta cierta edad, cuando él ya pudo valerse por sí solo, junto con Eva su mujer, deciden por esa libertad otorgada comer del fruto prohibido, trayendo sobre sí y sobre la humanidad el pecado y la destitución (Génesis 3:1-24, Romanos 5:12-21). El pueblo judío fue liberado de la esclavitud de Egipto, lo cual tipifica ser liberado del pecado. Sin embargo, por sus tendencias pecaminosas no heredaron la tierra prometida. Solo Caleb y Josué con los suyos y la segunda y tercera generación de judíos entró en ella (Números 13:1-14:38, Hebreos 3:7-4:11, Judas 1:5). Indiscutiblemente, si un número predeterminado de seres humanos ya estaba predeterminado para salvación como el calvinismo enseña, la venida de Jesús, el Hijo de Dios, no hubiese sido requerida. El pasado, presente y futuro son simultáneos para Dios. Él en su presciencia ya sabe quiénes lograron entrar en Su presencia, pero esto no se debe a un mero capricho suyo o a un destino prefijado e ineludible. Todos fuimos “predestinados” para salvación, es decir, con el objetivo de ser salvos. Pero eso no quiere decir que necesariamente todos seremos salvos, porque, aunque Dios nos predestinó para salvación, también nos dio libertad para salvarnos o perdernos: el libre albedrío. Por lo tanto, de acuerdo con la doctrina arminiana, es posible “caer de la gracia” y no es correcto pensar que los que ya recibieron la gracia nunca se perderán. Cabe destacar, sin embargo, que cuando se habla de perder la salvación, no es porque Dios la arrebata nuevamente después de haberla otorgado en Jesús, sino que es el mismo hombre quien la desecha una vez que rompe su comunión con Dios a través del pecado o la apostasía (Hebreos 6:4-9).

REFERENCIAS:

[1] McNeill, John T., Los Forjadores del Cristianismo, Volumen 2. Terrassa, España, CLIE, 1987.

[2] Wynkoop, M. B., Bases Teológicas de Arminio y Wesley, Casa Nazarena, Kansas City 1973.

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